La Misericordia de Málaga proyecta un nuevo manto procesional para Nuestra Señora del Gran Poder

Samuel de Cervantes firma una propuesta inspirada en el actual manto de 1948 y en los grandes referentes históricos del bordado

La Cofradía de la Misericordia de Málaga ha dado luz verde, en Cabildo de Hermanos, al diseño del que está llamado a ser el nuevo manto procesional de Nuestra Señora del Gran Poder, un proyecto que queda ahora pendiente de recibir el visto bueno de la Comisión Artística del Obispado de Málaga antes de que pueda acometerse su ejecución.

La nueva pieza ha sido concebida por el hermano Samuel de Cervantes, quien ha planteado una obra destinada a ampliar y enriquecer el patrimonio procesional de la Dolorosa, conjugando la preservación de los rasgos que definen su identidad con una renovada concepción artística. La ejecución corresponderá al Taller de Bordados Samuel de Cervantes, que asumirá materialmente el desarrollo de la propuesta.

Una reinterpretación contemporánea del bordado malagueño

El proyecto parte de una premisa esencial: respetar tanto la obra actualmente existente como la tradición, pero trasladando sus principales valores a una creación de carácter contemporáneo. En este sentido, el nuevo manto pretende constituirse en una reinterpretación actualizada del bordado malagueño, sin desvincularse de las referencias históricas que han configurado su personalidad.

El punto de partida se encuentra precisamente en el manto que actualmente posee Nuestra Señora del Gran Poder, realizado por las Hermanas Filipenses en 1948. Aquella obra se convierte en el principal referente de la nueva creación, de la que se pretende conservar los elementos que han quedado vinculados a la identidad y al carácter propio de la Dolorosa, otorgándoles ahora una presencia renovada dentro de una composición diferente.

Entre esos elementos adquiere especial protagonismo el bordado asimétrico, una de las características más singulares del proyecto y, al mismo tiempo, uno de los rasgos que distinguen al actual manto. Se trata de un recurso compositivo prácticamente único entre los mantos de la Semana Santa de Málaga, que permite dotar a la pieza de una fisonomía propia, reconocible y estrechamente relacionada con la personalidad de Nuestra Señora del Gran Poder.

Vegetación, ornamentación y referentes históricos

La composición diseñada por Samuel de Cervantes se articula alrededor de un marcado repertorio vegetal y ornamental, en el que roleos, hojas, flores y tallos se desarrollan y entrelazan para construir una estructura de apariencia dinámica y envolvente. El resultado perseguido es un conjunto de notable riqueza visual, en el que los diferentes motivos dialogan entre sí y generan continuidad dentro de la superficie del manto.

La propuesta bebe asimismo de la tradición de los grandes bordados históricos, recuperando lenguajes, recursos y soluciones presentes en piezas de especial relevancia. Entre sus referencias figuran las obras de las hermanas Antúnez, junto con distintos recursos y trazos identificables en piezas históricas como el desaparecido manto de la Virgen del Mayor Dolor de la Hermandad de la Carretería de Sevilla.

Estas influencias no se plantean como una reproducción de modelos pretéritos, sino como elementos trasladados al presente y adaptados a las dimensiones y características propias de un manto malagueño, configurando así una obra que pretende establecer un vínculo entre el legado recibido y una nueva sensibilidad creativa.

Plata fina y un bordado concebido para jugar con la luz

En el apartado material, el manto será ejecutado en plata fina, con un trabajo desarrollado a distintos niveles para proporcionar al bordado relieve, profundidad y movimiento. La elección de este material desempeñará además una función estética esencial, ya que permitirá que la luz incida de manera diferente sobre los distintos motivos de la composición.

De este modo, la propia plata favorecerá la aparición de un variado juego de mates, brillos y sombras, potenciando la dimensión tridimensional de la obra y acentuando visualmente los diferentes planos del bordado. La técnica, por tanto, no se limitará a configurar los motivos ornamentales, sino que buscará aprovechar las cualidades del material para reforzar la expresividad del conjunto.

Para materializar el diseño se recurrirá a algunas de las principales técnicas propias del bordado a realce, entre ellas el tejido de hojilla, las muestras armadas, las cartulinas y los escamados. El proyecto contempla asimismo el empleo de hilos de plata fina de la máxima calidad disponible para este tipo de manufactura, además de sedas en diferentes tonalidades.

Una obra vinculada a la identidad de la Misericordia

Más allá de su dimensión estrictamente artística, la iniciativa nace con la aspiración de que el futuro manto se convierta en una pieza singular y plenamente identificativa de la Cofradía de la Misericordia, incorporando a su concepción la personalidad de la corporación y su condición perchelera.

La intención es que la nueva obra contribuya a poner en valor el legado del bordado malagueño, estableciendo una continuidad entre la pieza de 1948 y una creación proyectada para el presente, pero concebida con vocación de permanencia dentro del patrimonio de la corporación.

Con este proyecto, la Misericordia plantea, por tanto, un nuevo capítulo para el patrimonio procesional de Nuestra Señora del Gran Poder, mirando hacia el futuro desde el conocimiento de sus propias raíces. La iniciativa pretende conjugar historia, tradición, conservación y renovación, al tiempo que incorpora una nueva pieza al conjunto procesional de la Cofradía y, con ello, al patrimonio cofrade de Málaga.