No ha sido un periodo estival muy cómodo en la ciudad de la Alhambra. El enjambre sísmico al que la provincia se ha visto sometido en las últimas semanas ha hecho que las hermandades vivan en una situación de permanente nerviosismo llegando, en algunos casos, a retirar a sus titulares de sus lugares de culto habituales para resguardarlos de posibles réplicas o terremotos de mayor intensidad.
El caso más plausible es el de la patrona de Granada que era trasladada el pasado domingo a la Parroquial del Sagrario, donde vivirá sus cultos del mes de septiembre, la ofrenda floral del día 15 y la salida procesional del próximo 27. Aunque -parece- que la situación comienza a estar más tranquila los daños en muchos casos deben ser evaluados para total seguridad de feligreses, celebrantes y hermanos de las corporaciones y, evidentemente, de los titulares de las cofradías y hermandades granadinas.
En el caso de la patrona, la rumorología cofrade habla de no menos de seis meses fuera de la basílica. Todo ello lleva a una reflexión: quedan seis meses y medio para la Semana Santa, ¿estarán los templos revisados, reparados y asegurados para esas fechas? ¿se verán las hermandades obligadas a revisar sus lugares de salida? ¿afectará al normal desarrollo de las estaciones de penitencia? Incógnitas que ahora, principios de septiembre, se iluminan tras el espacio de “reposo” veraniego.
Tiempo al tiempo…





