La Hermandad de los Dolores del Puerto de la Torre, en Málaga, ha incorporado a su patrimonio un testimonio material de especial relevancia histórica y devocional. Tras la misa celebrada en honor a su Sagrada Titular, la corporación recibió de la familia Torres González-Oliveros un fragmento perteneciente a la primitiva imagen de Nuestra Señora de los Dolores, destruida durante los sucesos de mayo de 1931.
La pieza adquiere un particular valor por su vinculación con una imagen cuya historia se remonta al siglo XVIII y cuya presencia forma parte de la memoria religiosa del Puerto de la Torre. Su recuperación permite conservar físicamente una pequeña parte de aquella Dolorosa y mantener vivo el recuerdo de una imagen de la que apenas se conserva documentación gráfica.
Una Dolorosa vinculada a Las Ermitas
La trayectoria histórica de la antigua imagen se encuentra ligada inicialmente al eremitorio de San Pablo, conocido como Las Ermitas, situado en el entorno del monte de la Tortuga. Allí, la Virgen de los Dolores recibía culto en el camarín del altar mayor, ocupando un lugar destacado dentro de aquel espacio religioso.
Las notas manuscritas del erudito malagueño Narciso Díaz de Escovar atribuyeron su hechura al escultor y ermitaño Lorenzo Marceli, una referencia que forma parte de la documentación conservada sobre el origen de la antigua Dolorosa.
Posteriormente, en 1887, la imagen llegó al Puerto de la Torre procedente de la ermita de Zamarrilla, iniciando una nueva etapa de su historia vinculada directamente a la barriada.
La destrucción de la imagen en mayo de 1931
Tras su llegada al Puerto de la Torre, la antigua Virgen de los Dolores comenzó a recibir culto en una capilla habilitada junto al salón-escuela, donde permaneció durante décadas mientras avanzaban los trabajos de construcción de la actual Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores.
Aquel periodo concluyó de manera trágica el 12 de mayo de 1931, cuando la capilla provisional fue destruida y, con ella, la antigua imagen de la Virgen de los Dolores, que fue destruida en aquellos sucesos.
La documentación gráfica conservada es, además, extremadamente limitada. El archivo de la hermandad únicamente dispone de una fotografía de aquella imagen, correspondiente al septenario celebrado en 1926, documento que permite aproximarse al aspecto que presentaba la Dolorosa apenas unos años antes de su destrucción.
Un fragmento para conservar la memoria
El fragmento entregado ahora a la corporación quedará integrado en las vitrinas de la Casa Hermandad, donde podrá ser mostrado cuando resulte oportuno.
Su incorporación supone recuperar un testimonio material de la antigua imagen, aportando una dimensión tangible a una historia que hasta ahora permanecía vinculada fundamentalmente a la documentación conservada y a la memoria transmitida en torno a aquella Dolorosa.
Con esta incorporación, la Hermandad de los Dolores contribuye a preservar para el Puerto de la Torre una parte del legado de su antigua titular, poniendo este vestigio a disposición de la barriada como elemento de su patrimonio histórico y devocional. Una pequeña pieza que, más de nueve décadas después de la destrucción de aquella imagen, permite mantener unido el presente de la corporación con una página fundamental de su pasado.
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