La Pastora de San Antonio despide a su hermana número 1, María Luisa Fernández Durante

Una vida entera bajo el amparo de la Pastora

La Hermandad de la Divina Pastora de las Almas de San Antonio ha recibido con profundo pesar la noticia del fallecimiento de María Luisa Fernández Durante, Hermana número 1 de la Corporación, cuya trayectoria quedó íntimamente ligada durante décadas a la historia y a la vida de esta corporación.

Su partida deja tras de sí el recuerdo de una existencia marcada por la fidelidad y la vinculación permanente con la Hermandad, un vínculo prolongado durante tantos años que convierte su despedida en un momento especialmente doloroso para cuantos comparten la devoción a la Divina Pastora.

Bajo el manto de la Madre

Ante esta pérdida, la Corporación ha querido elevar sus oraciones por el eterno descanso de su alma, al tiempo que ha expresado su gratitud a la Divina Pastora de las Almas por el testimonio de María Luisa y por la profunda vinculación que mantuvo con la Hermandad a lo largo de su vida.

La despedida adquiere así un significado profundamente cristiano: quien durante tantos años peregrinó en esta vida bajo la protección de su Madre queda ahora confiada a ese mismo amparo, con la esperanza de que la Divina Pastora la haya acogido ya bajo su manto y la conduzca hasta la presencia de su Hijo, donde espera alcanzar la gloria eterna.

La Hermandad ha solicitado a todos sus hermanos y devotos que eleven una oración por María Luisa Fernández Durante, acompañando con la plegaria un tránsito que la Corporación contempla desde la fe y la esperanza en la vida eterna.

La oración por su eterno descanso

En este momento de dolor, las palabras de la tradición cristiana se convierten en despedida y plegaria por quien durante tantos años ocupó un lugar singular en la historia de la Hermandad:

«Dale, Señor, el descanso eterno.
Y brille para ella la luz perpetua».

Con esta oración, la Hermandad se encomienda a la Divina Pastora de las Almas, confiando en que María Luisa Fernández Durante descanse ya en paz, bajo el manto de aquella a cuya protección permaneció unida durante su peregrinación terrena.