Pocos escaparates son comparables a unos Juegos Olímpicos, que concitan a millones de personas a lo largo y ancho del planeta poniendo sus miradas entre lo más selecto de las distintas disciplinas deportivas.
Este 8 de agosto tenía lugar la clasificación para el concurso completo de Gimnasia Rítmica femenina de los Juegos Olímpicos de París, con la participación de dos españolas: Polina Berezina y Alba Bautista.
Pese a que ninguna de las dos españolas ha logrado clasificarse, Alba Bautista nos ha regalado un momento especialmente llamativo para los cristianos y cofrades de nuestra tierra, que bien merece ser reconocido como debería.
La gimnasta aragonesa comenzaba su ejercicio de mazas con los tambores de la Banda de Cornetas y Tambores Rosario de Cádiz, para que inmediatamente después comiencen a sonar los primeros compases de la marcha «El Amor», obra de Sergio Larrinaga Soler. Posteriormente, sonaba la popular canción de El Barrio «Somos Barrieros». En el ejercicio con cinta, sonaba una jota aragonesa.
Además, según informaba el Diario del Alto Aragón, la gimnasta, muy devota de la Virgen del Pilar, lleva un espectacular maillot en el que aparece una cruz y una cinta en la que brilla la Patrona de la Hispanidad, de Zaragoza y de la Guardia Civil.
Así, la religiosidad española y la música de las cornetas y tambores de la mano de la Banda del Rosario de Cádiz, que actualmente se encuentra, indiscutiblemente, a la vanguardia del género, han estado presentes en un acontecimiento tan internacional como unos Juegos Olímpicos. Se da testimonio, así, de la importancia que tiene para nuestro país la Semana Santa y todo ese conglomerado cultural y artístico que encierra, contrastando así, de la mejor manera, con faltas de respeto que hemos vivido hacia nuestras creencias en estos Juegos Olímpicos de París.





