Los hermanos de la Hermandad Salesiana del Prendimiento aprobaron -por unanimidad- en el Cabildo General Extraordinario celebrado este viernes, 17 de noviembre, la restauración de la imagen de Nuestra Señora de la Piedad. Los trabajos serán realizados por Ana Infante de la Torre, quien ya restaurara la talla de Nuestro Padre Jesús, Divino Salvador, en su Prendimiento en el año 2022.
El proceso de restauración, que tendrá una duración aproximada de dos meses, no modificará el aspecto actual de la imagen, y consistirá en la sustitución del candelero, una limpieza superficial de la capa pictórica y la instalación de un juego de casco, corpiño, cinturillas y muñequeras de cuero como elemento protector. Esta actuación, unida al cambio de ubicación de los Titulares en el Santuario de María Auxiliadora, se enmarca dentro del programa patrimonial de conservación preventiva que la Hermandad puso en marcha en el año 2020.
Licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla, Ana Infante de la Torre es especialista en Conservación y Restauración. Su trabajo y buen hacer, recuperando el valor de la historia de la ciudad de Córdoba, es palpable en sus intervenciones sobre el Sagrado Corazón de Jesús de las Ermitas o el Cristo de los Faroles. En lo referente a imágenes titulares de cofradías cordobesas, ha restaurado a Nuestra Señora de la Merced, al Señor Amarrado a la Columna y al Santísimo Cristo del Remedio de Ánimas, entre muchos otros.
La imagen de Nuestra Señora de la Piedad es obra del imaginero cordobés Juan Martínez Cerrillo quien la tallara entre los años 1957 y 1958, siendo bendecida un año después y realizando ese mismo año su primera estación de penitencia en el recién adquirido paso de palio de la Virgen de las Angustias de Córdoba. Realizada en madera de pino de Flandes y con una altura de 159 cm, en la expresión de su cara aúna la dulzura y el dolor, manifiestos en sus ojos bien abiertos y con una mirada ligeramente hacia abajo, la boca entreabierta, con un rostro de gran belleza.
Ha sufrido varias restauraciones, como las efectuadas por su propio autor o la de Andrés Valverde en 1982 en la que le fue suprimido el candelero original, tallándole un nuevo cuerpo con su propia túnica de talla. En 1993, Miguel Ángel González Jurado la dotó de nuevo de candelero y le talló nuevas manos, dotándola de una nueva policromía, ya que la original se había visto afectada por las sucesivas restauraciones. La última restauración la llevó a cabo José Luis Ojeda Navío en 2006, recobrando la policromía original.





