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Córdoba

Ana Naranjo: «Con la nueva ley que se despidan de esas misas»

Izquierda Unida vuelve a hacer uso de la parafernalia barata para ocupar el lugar de privilegio que no les corresponde en función de su respaldo electoral (recordemos que la coalición ha debido diluirse dentro de Podemos en un desesperado intento de evitar su desaparición) acudiendo a la fiscalía para denunciar las misas organizadas en Córdoba para recordar a Franco y a José Antonio Primo de Rivera, si bien el verdadero objetivo es lograr la foto en los medios toda vez que este tipo de pataletas carecen de cualquier tipo de recorrido jurídico y de paso enervar los ánimos ante una convocatoria que generalmente suele congregar a un reducidísimo grupo de nostálgicos; una jugada que solamente puede conseguir dos cosas: que la convocatoria congregue a un mayor número de personas que las que habitualmente acuden a esta cita y provocar una reacción en contra con resultados difícilmente predecibles.

En el trasnochado show montado a las puertas de Ciudad de la Justicia, el secretario de Organizacioìn de IU Coìrdoba, Sebastiaìn Peìrez, ha afirmado que este tipo de celebraciones (recordemos que, más allá de que sea o no oportuna, es una misa, nada más) es una “vergüenza para un país democrático” y suponen (repetimos que es una misa, nada más) son «un incumplimiento de la legalidad vigente» asegurando que con ello «una dictadura criminal y un genocidio, catalogado como crímenes contra la humanidad vuelvan a ser exaltados» y recordando que el año pasado los congregados «terminaron cantando el Cara al sol con el brazo en alto». Además, el comunista Pérez ha asegurado además que «un país para ser democrático tiene que ser antifascista», obviando los millones de muertos que el comunismo tiene a sus espaldas en todo el mundo.

Pérez ha estado acompañado en su performance por Ana Naranjo, parlamentaria de Adelante Andalucía por Córdoba, que ha exigido que los jueces actúen amparando a las víctimas de la dictadura, las cuales, ha incidido, tiene derecho «a la reparación, a la verdad y a la justicia», sin concretar exactamente a qué se refiere con su difusa exigencia, reconociendo desconocer lo que «harán con la demanda», deseando que «no hagan lo mismo que otras veces». 

Una realidad que demuestra que no existe base jurídica alguna para impedir la celebración de una eucaristía, por muy inoportuna o poco edificante que sea, en recuerdo del alma de un fallecido, sea Franco o cualquier etarra en cuya memoria regularmente se celebran misas y se realizan homenajes de distinto calado, ante el silencio cómplice y cobarde, cuando no el aplauso enfervorizado de los mismos que se rasgan las vestiduras por las misas en honor de Franco. La parlamentaria comunista ha concluido amenazando con que el próximo 20 de noviembre «ya tendremos una ley aprobada», jactándose al afirmar «que se despidan de esas misas», demostrando cuál es el verdadero trasfondo del espectáculo y el pataleo.

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