El catedrático revela importantes datos para conocer mejor el origen de la corporación de San Antonio Abad
El último número de la revista El pájaro de Benín recoge entre sus páginas un artículo firmado por Andrés Luque Teruel donde se aborda, con el rigor científico que caracteriza a sus publicaciones, el origen, no tan lejano, de la Hermandad del Silencio. Si el pasado mes el Boletín de Cofradías de Sevilla contenía un artículo de Alfredo José Martínez González y Rafael Roblas Caride donde ponían en entredicho las informaciones sobre el origen de la corporación que vertieron el pasado verano Jesús Romanov y Andrés Luque en el programa Al Cielo, de 101tv, en esta ocasión es el reconocido catedrático quien expone, tras un exhaustivo análisis, la antigüedad de la que es considerada Madre y Maestra de la Semana Santa hispalense.
Entre otras cuestiones, se expone que el posible origen medieval de la corporación surgió cuando Tomás Pérez, hermano mayor, eludió la presentación ante notario de la documentación requerida, manifestando que la hermandad no tenía ningún documento que probase una antigüedad anterior, en 1615; y después en 1621 cuando se dirigió al arzobispo de Sevilla “contradiciéndose a sí mismo al afirmar una fundación en el año 1340 y Reglas autorizadas por el obispo d. Nuño en 1356”.
En el artículo se destaca que el documento más antiguo que existe es la Regla de 1564. Y es que, como bien indica Andrés Luque “dar crédito a que alguien trescientos o cuatrocientos años después dijo que un hermano de la corporación había afirmado la existencia de un documento anterior, que nadie fuera del seno corporativo ha visto ni cotejado, y cuya inexistencia se justifica con un posible robo, sería poco menos que hacer ciencia ficción en un ejercicio positivista que justificase lo que uno desea que pudiera haber pasado”.
Entre los documentos a los que se hace referencia se encuentran los expedientes de asistencia al Corpus Christi conservados en los archivos del palacio arzobispal de Sevilla, los cuales regularon el orden en función de las reglas que se presentaron, y que van de 1612 a 1704. Aquí la hermandad del Silencio ocupó puestos que oscilan entre el décimo tercero, décimo segundo y cuarto, ya este en la última década del XVII, lo que evidencia que su verdadera antigüedad se acercaría más al siglo XVI que al XIV.
El supuesto origen medieval no aparece ni citado en el libro de Auto Capitulares y el acuerdo firmado por Tomás Pérez con relación a la pureza de María en 1615. Además, el mencionado hermano mayor no hace siquiera alusión a la posible fundación de la corporación de la Madrugada. Otra de las publicaciones citadas, como la firmada por D. J. M. M., que vio la luz en 1817, afirma que la fundación del Silencio tuvo lugar en el Hospital de las Cinco Llagas, en 1564. Multitud de referencias, como los estudios de José Sánchez Herrero, destacado medievalista, quien manifestó que la primera en tener categoría de penitencia en la capital fue la de la Vera Cruz, entre 1500 y 1530, hecho confirmado con las Reglas de 1538.
A continuación, se aborda el estudio que el IAPH realizó del libro de Reglas de la hermandad, un manuscrito fechado en 1642, una copia incompleta de la Regla de la archicofradía, aprobada el 24 de abril de 1578, donde se han usado dos tintas que distan en el tiempo, aunque se negase en el Boletín de Cofradías de Sevilla que dicha alusión no fue recogida por el informe técnico que emitió el IAPH, y que puede ser consultado aquí.
Por último, hace alusión a la hipotética estancia que la cofradía tuvo en Omnium Sanctorum en 1356, hecho imposible, dado que el templo se encontraba cerrado por obras. Finalmente, analiza la iconografía del Nazareno como imagen de bulto redondo o el título de Santa Cruz de Jerusalén, que no pudo ser anterior al regreso de Fadrique Enríquez de Ribera, I Marqués de Tarifa, quien trajo dicha denominación tras su viaje a Jerusalén en 1520.





