La ciudad de Sevilla volvió a erigirse en escenario de referencia del patrimonio religioso con la celebración de la quinta Gala del Arte Sacro, organizada por la Asociación Gremial de Arte Sacro en el auditorio de CaixaForum Sevilla. El acto reunió a destacados representantes del mundo cofrade, institucional y cultural en una velada consagrada a la excelencia de los oficios tradicionales y al reconocimiento de su valor artístico y social.
Reconocimiento al talento artesanal
El Premio Arfe, principal galardón de la noche, fue otorgado al tallista Antonio Ibáñez, cuya trayectoria ha sido considerada modélica dentro del panorama nacional por su maestría y compromiso con la tradición escultórica. El artesano manifestó su agradecimiento al recibir la distinción, recordando a los maestros que le precedieron y afirmando su intención de transmitir a su hijo la pasión y el respeto por un oficio que ha marcado su vida.
Distinciones a instituciones y hermandades
La gala distinguió también a la Fundación Michelangelo, por su labor en la difusión internacional del arte sacro; a la Diputación Provincial de Sevilla, por su apoyo constante al sector; y a la Hermandad de la Esperanza de Triana, por la importante renovación patrimonial emprendida en los últimos años, bajo la asesoría de Ignacio Sánchez Rico, Javier Sánchez de los Reyes y Javier Hernández.
Una ceremonia conducida con tono solemne
El periodista José Antonio Rodríguez, designado pregonero de la Semana Santa de 2026, fue el encargado de presentar el acto, marcado por un tono sobrio y elegante. Su conducción permitió alternar los momentos de reconocimiento con las intervenciones institucionales, todas ellas centradas en la reivindicación del arte sacro como patrimonio vivo y como emblema de la identidad sevillana.
El arte sacro como patrimonio de ciudad
El delegado de Fiestas Mayores, Manuel Alés, destacó la dimensión cultural, histórica y económica del arte sacro, insistiendo en que Sevilla no puede comprenderse sin el legado de sus talleres artesanos. Recordó a grandes figuras como Cayetano González, Rodríguez Ojeda, Elena Caro y Castillo Lastrucci, artífices de una estética que ha configurado la imagen devocional de la ciudad. Alés reiteró el compromiso municipal con la preservación y fomento de los oficios tradicionales, fundamentales —según subrayó— para el presente y el futuro de la economía creativa sevillana.
Compromiso de las instituciones culturales
El director de CaixaForum Sevilla, Moisés Roiz, intervino para expresar la satisfacción de la entidad por acoger una ceremonia que, a su juicio, encarna la unión entre cultura, arte y comunidad. Consideró que el arte sacro, al trascender la simple creación estética, contribuye activamente a fortalecer la cohesión social y la sensibilidad artística.
También participó el artesano Francisco Carrera Iglesias, “Paquili”, quien reivindicó la singularidad del oficio, afirmando que cada obra creada en los talleres andaluces posee una personalidad irrepetible. Recordó que el arte sacro español está presente en toda Europa y que sus raíces se remontan a más de ocho siglos de historia. Solicitó un respaldo decidido de las instituciones públicas, al considerar que la supervivencia del gremio depende de un compromiso conjunto.
Fundación Michelangelo y la proyección universal
Desde Italia, Alberto Cavalli, representante de la Fundación Michelangelo, agradeció la distinción a través de un mensaje audiovisual en el que subrayó la vocación de la institución por fomentar un lenguaje artístico universal capaz de unir culturas, generaciones y creencias. Afirmó que Sevilla constituye un modelo ejemplar de esa convergencia entre arte, tradición y modernidad.
La Diputación y la Esperanza de Triana, protagonistas de la noche
El presidente de la Diputación de Sevilla, Javier Fernández, recogió el galardón concedido a la corporación provincial, expresando su orgullo por recibir un reconocimiento en un ámbito en el que habitualmente entrega distinciones. Reivindicó la importancia del arte sacro como fuente de empleo, riqueza y dinamismo local, y destacó el papel inspirador de Paquili, a quien definió como alma del renacimiento artesanal sevillano.
Por su parte, el hermano mayor de la Esperanza de Triana, Sergio Sopeña, subrayó que la hermandad ha asumido una doble responsabilidad: conservar el legado recibido y asegurar su transmisión a las generaciones futuras. Expresó su gratitud hacia los artesanos que han contribuido a revitalizar el patrimonio de la corporación, señalando que su trabajo otorga continuidad a una historia que forma parte esencial de Sevilla.
Clausura a cargo del ministro de Cultura
La ceremonia concluyó con la intervención del ministro de Cultura, el comunista y antitaurino Ernest Urtasun, quien elogió a Sevilla como paradigma del arte sacro universal. El titular de Cultura destacó que la ciudad ha sabido convertir la creación artesanal en una expresión de excelencia artística, donde la tradición y la innovación conviven en equilibrio. Reconoció el valor del trabajo de los artesanos y el papel de las hermandades como agentes culturales de primer orden, subrayando que en pocos lugares como Sevilla el arte logra implicar a toda la ciudadanía en torno a una identidad común. Todo ello sin hablar de religión en ningún momento, como es natural, y obviando la indisoluble relación del arte sacro con la trascendencia religiosa y con el alma cristiana de Sevilla.
Una gala que consolida un modelo de excelencia
Con esta quinta edición, la Gala del Arte Sacro se consolidó como un espacio de encuentro entre artistas, instituciones y hermandades, reafirmando el valor de los oficios que dan forma al patrimonio espiritual y estético de la ciudad. La velada puso de manifiesto que el arte sacro sevillano continúa siendo una escuela de belleza, disciplina y creación colectiva, capaz de unir pasado y futuro bajo el signo de la excelencia.





