Córdoba, ⭐ Portada

Aplazada la Coronación de la Paz y Esperanza

El recorrido será retomado cuando la situación sanitaria lo permita», por lo que queda sin concretar la posible fecha en la que la Paloma de Capuchinos será coronada

Esta noche ha tenido lugar la celebración de una reunión de la Junta de Gobierno de la Hermandad de la Paz y Esperanza de Córdoba, una reunión transcendental en el devenir de uno de los actos más importantes de la corporación de Capuchinos como es la Coronación Canónica de la Santísima Virgen de la Paz y Esperanza que debería haber ocurrido el próximo 11 de octubre que ha quedado aplazadaUna decisión difícil sin duda pero lógica, –que ya fue sugerida por Gente de Paz hace un mes– tras la alarma sanitaria y la pandemia que nos ha asolado y el estado de alarma que ha provocado que se suspendieran desde los cultos cuaresmales, la Estación de Penitencia, así como multitud de actos en relación con la Coronación Pontificia de su Titular Mariana, que deberían haber ocurrido a lo largo de estos meses en los que hemos sufrido el confinamiento en nuestros domicilios. 

En el comunicado emitido al efecto la Junta de Gobierno de la Corporación capuchina explica que se ha procedido a «consultar con Antonio Prieto Lucena, vicario General de la Diócesis de Córdoba, quien a su vez ha informado de la decisión a Monseñor Demetrio Fernández, obispo de Córdoba». Adicionalmente subraya que «el recorrido será retomado cuando la situación sanitaria lo permita», por lo que queda sin concretar la posible fecha en la que la Paloma de Capuchinos será coronada. Como ya recogíamos hace apenas un mes, la corporación cordobesa anunciaba la suspensión del concierto benéfico que contaba con la participación de los grupos Danza Invisible y La Unión que se iba a celebrar el próximo 13 de junio y ya fue anunciado su aplazamiento al próximo año 2021. 

Estando en el aire las celebraciones del Vía Lucis público previsto para el próximo 9 de mayo, con la visita a los Santos Mártires en la Basílica de San Pedro, finalmente suspendido o el Encuentro Nacional de Hermandades de la Paz y Esperanza que se celebraría el 6 de junio o la presentación en este mismo mes del Himno de la Coronación a cargo de la Orquesta y Coro de la Catedral. Todavía no está claro si se podrá seguir con la programación de actos tras el verano, como la presentación de la papeleta de sitio y la orla de cultos en la Fundación Miguel Castillejo -realizadas por César Ramírez y Nuria Barrera, respectivamente- así como la exposición «Córdoba Corona de la Paz» en la Diputación, con todo el ajuar de la Coronación.

Sin duda, el coronavirus ha dejado en el aire multitud de eventos que aportarían un gran empuje tanto económico como cultural a la Coronación, -e incluso en la hechura del ajuar, más allá de que algunos de sus elementos obedezcan a donaciones-, suponiendo un considerable esfuerzo por parte de la hermandad -es decir, por sus hermanos- particularmente acusado tras la suspensión de las Cruces de Mayo, evento que supone un ingreso importante para la estabilidad presupuestaria ordinaria de la corporación capuchina, que soporta los imprescindibles gastos habituales de mantenimiento, acrecentados por los derivados del préstamo formalizado para realizar la nueva casa hermandad. Conceptos a los que hay que sumar la merma de ingresos derivados de las papeletas de sitio propiciados por la crisis sanitaria que tanto ha influido en muchas corporaciones.

Además, la alerta sanitaria no permite aventurar cuándo acabará la desescalada ni como serán las medidas restrictivas en un futuro inmediato, ni hasta cuándo se prolongarán. Entre los planes que se han oído en estos días, hay ciertos eventos masivos cuya celebración está en duda ante un posible nuevo brote en otoño, lo que supondría, sin duda un varapalo para tantas celebraciones que se han retrasado a los meses de septiembre y octubre. De ser así, o si hubiera medidas de distanciamiento social que no permitieran concentraciones de un determinado número de personas en un templo o presenciando los traslados de la Sagrada Imagen, no sería descabellado llegar a plantear seriamente, posponer la Coronación de la Paz y Esperanza para que la Paloma de Capuchinos tenga la celebración que merece un acontecimiento histórico, único e irrepetible, como éste. Nadie puede imaginar que, en las circunstancias actuales, al plantearse este aplazamiento de la coronación a Monseñor Demetrio Fernández, el prelado hiciera otra cosa que comprenderlo y apoyarlo o realizarlo de otra manera más privada.

Sin duda la lógica de una situación que se antoja desconocida para el mes de octubre en cuanto a la «nueva normalidad» que plantean las autoridades, ha sido clave para tomar esta dura pero sensata decisión, para poder ver una coronación a la altura que la Reina de Capuchinos y sus fieles se merecen, aunque no sea este año.

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