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Racheando, 💙 Opinión

¿Y si coronamos a la Paz y Esperanza en 2021?

La terrible pandemia que asola nuestro país ha supuesto la suspensión lógica de todos los eventos que se iban a producir a lo largo de estos últimos meses, como las salidas procesionales de Semana Santa así como el desarrollo de los cultos de las hermandades y cofradías de nuestro país, así como la cautela en cuanto a la posibilidad de trasladar a otras fechas hasta que las medidas restrictivas, que el estado de alarma mantiene, sean levantadas de manera progresiva. Durante este año, muchos son los eventos cofrades que se iban a desarrollar pero, sin duda, uno de los más importantes previstos, si no el más importante que cuantos tiene por delante la ciudad de Córdoba, es la Coronación Pontificia de la Virgen de la Paz y Esperanza, que debe tener lugar, si es posible, el próximo 11 de octubre.

Con motivo de este acto tan anhelado por los hermanos de la corporación del Miércoles Santo, se realizó una extensa programación en torno a esta celebración que, a día de hoy, se ha visto afectada, de manera muy importante, a causa del coronavirus. La propia hermandad ha subrayado, hace tan sólo unas horas -porque así lo ha anunciado el Instituto Municipal de las Artes Escénicas (IMAE) de Córdoba- la suspensión del concierto benéfico que cuenta con la participación de los grupos Danza Invisible y La Unión que se iba a celebrar el próximo 13 de junio y ha sido aplazado al próximo año 2021.

En el aire quedan las celebraciones del Vía Lucis público previsto para el próximo 9 de mayo, con la visita a los Santos Mártires en la Basílica de San Pedro, o el Encuentro Nacional de Hermandades de la Paz y Esperanza que se celebraría el 6 de junio o la presentación en este mismo mes del Himno de la Coronación a cargo de la Orquesta y Coro de la Catedral. Todavía no está claro si se podrá seguir con la programación de actos tras el verano, como la presentación de la papeleta de sitio y la orla de cultos en la Fundación Miguel Castillejo -realizadas por César Ramírez y Nuria Barrera, respectivamente- así como la exposición «Córdoba Corona de la Paz» en la Diputación, con todo el ajuar de la Coronación.

Sin duda, el coronavirus ha dejado en el aire multitud de eventos que aportarían un gran empuje tanto económico como cultural a la Coronación, -e incluso a la hechura del ajuar, más allá de que algunos de sus elementos obedezcan a donaciones-, suponiendo un considerable esfuerzo por parte de la hermandad -es decir, por sus hermanos- particularmente acusado tras la suspensión de las Cruces de Mayo, evento que supone un ingreso importante para la estabilidad presupuestaria ordinaria de la corporación capuchina, que soporta los imprescindibles gastos habituales de mantenimiento, acrecentados por los derivados del préstamo formalizado para realizar la nueva casa hermandad. Conceptos a los que hay que sumar la merma de ingresos derivados de las papeletas de sitio propiciados por la crisis sanitaria que tanto ha influido en muchas corporaciones.

Además, la alerta sanitaria no permite aventurar cuándo acabará ni el confinamiento ni como serán las medidas restrictivas en un futuro inmediato, ni hasta cuándo se prolongarán. Entre los planes que se han oído en estos días, hay ciertos eventos masivos cuya celebración está en duda ante un posible nuevo brote en otoño, lo que supondría, sin duda un varapalo para tantas celebraciones que se han retrasado a los meses de septiembre y octubre. De ser así, o si hubiera medidas de distanciamiento social que no permitieran concentraciones de un determinado número de personas en un templo o presenciando los traslados de la Sagrada Imagen, no sería descabellado llegar a plantear seriamente, posponer la Coronación de la Paz y Esperanza para que la Paloma de Capuchinos tenga la celebración que merece un acontecimiento histórico, único e irrepetible, como éste. Nadie puede imaginar que, en las circunstancias actuales, si se plantease aplazar la coronación a Monseñor Demetrio Fernández, el prelado hiciera otra cosa que comprenderlo y apoyarlo.

Y es que, perdónenme el atrevimiento, estoy plenamente convencido de que, si los hermanos de la Paz han sabido esperar tantos años a que se produzca este reconocimiento a la incomparable devoción a su Sagrada Titular, querrán ver esos actos tal y como se han planeado y como han sido soñado por tantos y no de una manera casi privada, en cierto modo minimizada, sometidos a unos condicionantes económicos que podrían propiciar una merma de lucimiento. Por todas estas razones, con toda humildad, me atrevo a plantear públicamente, -seguro que más de uno lo ha hecho ya, de manera privada- que la Reina de Capuchinos sea Coronada en 2021.

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