El matador de toros Rafael Jiménez González, conocido como “Chiquilín”, ha oficializado su candidatura a hermano mayor de la Hermandad de Jesús Caído, ofreciendo un programa que busca conjugar tradición, caridad y formación con una proyección de futuro para la corporación cordobesa.
El candidato ha subrayado que su vida personal y profesional siempre ha estado marcada por la fe y por la devoción a los Titulares de la hermandad. “Para mí, Jesucristo tiene el rostro de Nuestro Padre Jesús Caído, y su Madre, la de Nuestra Señora del Mayor Dolor en su Soledad”, ha afirmado en su presentación.
Continuidad y renovación
Jiménez González reconoce que no procede del ámbito de la gestión cofrade, pero asegura sentirse arropado por un equipo de hermanos con experiencia contrastada en el gobierno de la corporación. Con ellos pretende conservar las líneas esenciales de la hermandad, a la vez que impulsar nuevos proyectos, siempre con un espíritu de servicio y participación.
El aspirante sitúa su candidatura en la línea histórica de la hermandad, recordando que la institución podría volver a contar con un profesional taurino al frente tras la etapa de Manuel Rodríguez “Manolete”, lo que reforzaría el apelativo de “Hermandad de los Toreros”.
Principios de actuación
El programa parte de diez criterios rectores: la atención al hermano, la preservación de la identidad católica, el fomento de la participación, la integración, la transformación personal y comunitaria, la ejemplaridad y la proyección de futuro. Todo ello, según subraya el candidato, bajo la convicción de que el verdadero Hermano Mayor de la cofradía es Cristo.
Caridad y formación como ejes
La acción social constituye uno de los pilares de la propuesta. Entre las medidas anunciadas destacan:
- Un fondo de ayuda mensual para hermanos en dificultad acreditada.
- La creación de un cuerpo de voluntariado que atienda a personas mayores en situación de soledad.
- La apertura semanal de la comisión de caridad para recibir solicitudes e ideas.
- Un proyecto conjunto con la Archicofradía del Carmen para potenciar la dimensión carmelita de la hermandad.
La formación se articula en torno a dos aulas permanentes: “Santa Teresa de Jesús” para jóvenes y “San Juan de la Cruz” para adultos. Estas servirán de plataforma para cursos bíblicos, encuentros de liturgia, mesas redondas sobre patrimonio y música cofrade, además de retiros espirituales en Adviento y Cuaresma.
El candidato otorga también un papel decisivo a la juventud, a la que no quiere relegar a tareas auxiliares, sino integrar como protagonistas en la vida corporativa.
Comunicación y vida fraterna
Otro de los apartados del programa pone énfasis en reforzar los canales de comunicación de la hermandad, tanto digitales (redes sociales, boletines y web) como presenciales, fomentando el encuentro en la casa de hermandad para estrechar vínculos entre los hermanos.
Patrimonio y proyectos
En el plano patrimonial, el proyecto más destacado es la restauración del manto de Nuestra Señora del Mayor Dolor en su Soledad, una obra de envergadura que requerirá la aprobación de un cabildo general. También se plantea la renovación de parte de la orfebrería del palio, la confección de una bandera carmelita propia y un estandarte dedicado a San Juan de la Cruz.
La candidatura contempla, además, la adquisición de nuevos blandones y una alfombra corporativa para los cultos, siguiendo la línea de dignificación litúrgica iniciada en los últimos años.
Nuevas iniciativas
El programa incluye la celebración anual de una Exaltación a los Titulares en Cuaresma y la organización de un Certamen Cultural con concursos de redacción, dibujo y fotografía para fomentar la participación juvenil y estrechar lazos con el ámbito educativo.
De cara al futuro, Jiménez González propone la creación de comisiones preparatorias para los centenarios de la concesión de los títulos de Real (2030) y Pontificia (2031), que incluirían conferencias, exposiciones, pregones y una solemne eucaristía presidida por altas autoridades eclesiásticas.
Una candidatura con horizonte
Concluye el programa recordando que la hermandad es heredera de un valioso patrimonio humano, cultural y espiritual, y que la gestión económica será clave para acometer las iniciativas planteadas. “El camino empieza por el hermano”, señala el candidato, confiando en que la cita electoral del próximo 18 de octubre abra una nueva etapa de compromiso y servicio en la Hermandad de Jesús Caído.





