Así es el proyecto de nuevo palio de Rafael de Rueda para Nuestra Señora del Carmen

En los últimos tiempos la Junta de Gobierno de la Hermandad del Carmen está trabajando en la consecución del nuevo palio de Nuestra Señora del Carmen en Sus Misterios Dolorosos. La Hermandad quiere dar al palio un “giro” e incorporar la malla y el color marrón. Este color fue rechazado en su día por los hermanos al opinar que el palio ofrecería una tonalidad oscura, sobre todo en las últimas horas del recorrido cuando cae la noche.

En este nuevo proyecto tiene gran importancia Rafael de Rueda quien tras un año de intenso trabajo ha culminado el proyecto. El diseño, que parte del primitivo proyecto realizado por Francisco Reyes Villadiego, ha contado con la aprobación unánime de la Comisión Artística que asesora a la Junta de Gobierno y en su desarrollo han participado numerosos profesionales y académicos del Arte, cumpliendo con los dos objetivos básicos marcados desde un principio: mantener una línea estética coherente con el carácter carmelita de la corporación y no renunciar a los rasgos artísticos que poseen la mayoría de los elementos patrimoniales de la Hermandad y que son ya claramente identificables en Cultos y Cofradía.

El cordobés está ligado a la comisión artística de la Hermandad del Carmen y ya ha diseñado un manto de vistas para la Dolorosa da la calle Feria. La obra, tal y como hemos mencionado, se ha basado en un diseño original de Francisco Reyes, diseñador del palio que conocemos de la Virgen del Carmen. Rafael de Rueda hará un trabajo similar con la transformación del palio, aprovechando las piezas de Francisco Reyes Villadiego y re-diseñando la obra a la que añadirá la malla y el color marrón que caracteriza a la corporación de Omnium Sanctorum.

La presentación del nuevo palio a los hermanos ha tenido lugar este miércoles. Sin embargo tendrán que pasar muchos años para ver el nuevo palio completado. Quedará para la historia el palio que diseñó Francisco Reyes Villadiego en 2008 con bordados en la parte delantera de Manuel Solano en 2009 en oro fino sobre terciopelo azul pavo. En él aparece la heráldica del Cardenal Amigo Vallejo y dos angeles portadores de unos escapularios realizados por Francisco Berlanga. Del mismo color son el manto liso y los faldones. La gloria del techo de palio representa a la Reina de Todos los Santos, óleo de Antonio Díaz Arnido de 2011.

El proyecto, que parte del primitivo proyecto realizado por Francisco Reyes en 2008, responde al deseo de la junta de gobierno de la Hermandad de dotar al paso de palio de un marcado aire carmelita, ausente o no reconocible visualmente en el momento presente en su diseño y aspecto, dando así respuesta al sentir mayoritario de los hermanos. Para lograr que el palio posea estas características propias e identificables con la identidad pretendida, el autor propone una reforma que afecta tanto al diseño como a su color, siguiendo las líneas premisas claramente señaladas por la comisión artística de la Hermandad. Estas premisas han consistido fundamentalmente en que el palio adquiera una identidad visual carmelita sin que ello implicara perder las características más básicas de su diseño pues, aun siendo una Hermandad joven, el tiempo ha hecho que se reconozcan como propios determinados aspectos del diseño de sus insignias y de la cofradía en la calle, incluido su paso de palio en la configuración actual. Ese “estilo” artístico empieza a ser reconocible y por ello no se desea que pierda totalmente en el palio tras la reforma. Otra premisa artística ha sido la de incluir malla en su diseño, para dotar al palio de mayor luz y un aire o efecto menos pesado visualmente.

En base a lo anterior, el autor ha seguido dos líneas de actuación: La primera, ha consistido en rediseñar la bambalina delantera manteniendo casi todos los elementos de su diseño pero redibujándolos de nuevo para dotarlos de más volumen y definición para así hacerlos mas reconocibles en la distancia. Se persigue con ello que el diseño se perciba y reconozca desde que el palio asome en la distancia hasta que nos alcance y para ello es importante que la decoración esté bien definida en su dibujo y se reconozcan flores, hojas y arquitecturas.

Una vez redibujados todos los elementos, se han recolocado algunos de ellos para dotar a la bambalina de mayor proporcionalidad entre sus elementos y conseguir un aire más elegante y armonioso. Principalmente se le ha dado la vuelta a los grandes roleos que flanquean las jarras para conseguir un efecto de guirnalda, además de ensanchar ópticamente la bambalina, algo muy interesante en el proceso de reforma pues la bambalina es ligeramente estrecha para las medidas del paso. Este cambio no obedece solo a un criterio puramente decorativo. Se basa en los planteamientos decorativos inspirados en la naturaleza, que nacen en la decoración romana y griega, y que tienen su máxima expresión en el renacimiento. Así, la decoración vegetal “se mueve” de una manera natural al modo de la verdadera vegetación curvándose tallos y hojas en sus picos cuando nacen del suelo por el efecto de la gravedad, y al contrario, haciendo un efecto de guirnalda cuando se encuentran en la parte superior. Este efecto decorativo, al asimilarse con lo natural, nos hace todo más armónico pues lo reconocemos como movimientos decorativos lógicos inspirados en la naturaleza. La sabiduría popular hace que reconozcamos estos planteamientos estéticos de forma innata y, sin conocimientos de terminología histórico-artística, llamamos a las bambalinas las “caídas” del palio.

Este efecto de guirnalda se acrecienta al apoyarse la misma sobre la parte de malla de la bambalina y puede verse claramente en las caídas laterales, donde la continuidad de la misma es más evidente. Todo esto se remata con una gran cartela central portadora del escudo de la hermandad, al modo de los clásicos palios sevillanos de otra época, que aporta mayor suntuosidad a la bambalina y ayuda a la sensación de que ésta es más grande. También se ha mantenido el perímetro decorativo inferior para que la bambalina mantenga lo más posible el recorte perimetral actual, haciendo que el aspecto final recuerde los más posible la línea de la actual. La bambalina trasera posee, evidentemente, el mismo diseño de la frontal pero el escudo central es sustituido por un doble escudo orlado con los escudos de las dos órdenes carmelitas.

En función de todas estas características decorativas se ha diseñado un techo de palio acorde a las mismas, manteniendo la arquitectura de las bambalinas, con esa importante cenefa rectilínea superior que caracteriza las mismas y que aquí permite formar un marco decorativo idóneo para el techo, donde la protagonista principal es la gran cartela central portadora de una imagen icónica de la estética carmelita, que será realizada con la técnica de pintura, por Antonio Díaz Arnido. Esta cartela central se encuentra rodeada de un perímetro de malla que permite aislarla visualmente del resto del techo, aumentando así su protagonismo.

Respecto al color del palio, y si bien existe una tendencia a crear una estética carmelita sobre la base de colores claros o blanco, mayormente en palios, lo cierto es que no hay un color unitario para definir la estética carmelita. Existe un tono que parece predominante, en este caso, el marrón, hábito creado por la visión de la indumentaria carmelita. Pero lo cierto es que la indumentaria carmelita está compuesta de dos colores: blanco y marrón. El autor plantea en este caso una estética bicolor basada en los colores blanco y marrón de manera indisoluble, siendo este el planteamiento cromático del palio.

Se ha creado un palio marrón y blanco que, de una manera equilibrada, no da protagonismo a ninguno de los dos sino a ambos a la vez; donde cada color se apoya en el otro para que, conjuntamente, se realcen creando un conjunto innovador cromáticamente hablando. Esta estética bicolor, en el que uno de los colores, el marrón, no ha sido usado casi nunca en un palio, aporta una estética única asociada a la Hermandad, aportando con ello singularidad y estilo propio. La singularidad del marrón queda compensada con la inclusión del blanco carmelita, que no ha de ser blanco puro, y de la malla que aligera en cierta medida el peso visual del marrón. Además, para tener una visión de conjunto en ese equilibrio cromático, el autor ha diseñado un faldón para el paso donde el blanco tiene más peso que el marrón, invirtiendo la tendencia del palio y consiguiendo finalmente ese equilibrio entre colores donde no se sepa exactamente cual de ellos predomina más y logrando así la deseada estética bicolor. El resultado en su conjunto es un palio magnífico y regio, personalísimo y sobre todo carmelita, digno de la “domus aurea” que ha de portar a Nuestra Señora del Carmen.

Rafael de Rueda es uno de los diseñadores contemporáneos fundamentales de cuyas manos han nacido algunas de las obras más importantes de cuantas en los últimos tiempos han preñado el ajuar de cofradías de los cuatro puntos cardinales del universo cofrade, como la nueva túnica para Nuestro Padre Jesús de la Salud, titular de la Hermandad de Los Gitanos y cuyo diseño para una nueva túnica para Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia de Córdoba ha coincidido con el desarrollo del diseño de este nuevo palio para Nuestra Señora del Carmen.