Así es el retrato de Nuria Barrera que la Hermandad Matriz de Almonte regala al Papa León

En un acto solemne celebrado este miércoles durante la Audiencia General, la Hermandad Matriz de Almonte hizo entrega al Santo Padre, León XIV, de un conjunto de obsequios que incluyen un retrato del Pontífice, así como una medalla con pedestal de mármol, símbolos del vínculo espiritual entre la corporación rociera y la Santa Sede.

El retrato, obra de la prestigiosa pintora sevillana Nuria Barrera, tiene unas dimensiones de 0,44 x 0,44 metros y ha sido concebido como un testimonio de este encuentro. La artista, natural de Carmona, plasmó en la obra la solemnidad y cercanía del Pontífice, aportando un recuerdo imborrable de la jornada.

Junto al retrato, se entregó al Papa una medalla grabada con su nombre y el escudo pontificio, acompañada de un pedestal de mármol verde, elaborado por Mármoles Isidoro. Esta pieza incorpora además del escudo de la Hermandad Matriz de Almonte, el texto que San Juan Pablo II pronunció durante su visita al Rocío el 14 de junio de 1993, en el que invitaba a todos a hacer del Rocío una escuela de vida cristiana en la que, bajo la protección maternal de María, la fe creciera y se fortaleciera mediante la escucha de la palabra de Dios, la oración perseverante y la recepción frecuente de los sacramentos.

Durante el encuentro, los miembros de la Hermandad Matriz invitaron verbalmente y por escrito a León XIV a visitar el Santuario del Rocío, reafirmando la tradición de acercamiento y diálogo entre la Santa Sede y la histórica corporación almonteña. El Pontífice recibió el retrato y la medalla con expresión de gratitud, mientras que el pedestal de mármol se sumó como elemento distintivo de este obsequio ceremonial.

La entrega constituye un acto de reconocimiento y afecto que une la devoción rociera con la figura del Papa, dejando constancia de la celebración a través de estos elementos simbólicos que permanecerán como testimonio de la jornada.

La Hermandad Matriz de Almonte, a través de este gesto, continúa fortaleciendo sus vínculos con la Iglesia, reafirmando el valor de la tradición, el arte y la fe en el marco de la Semana Grande rociera.