El imaginero Manuel Martín Nieto ha presentado una obra que lleva tiempo trabajando y mimando hasta el más mínimo detalle. Se trata de San Nicolás, una obra de talla completa, de un metro de altura el santo Obispo, más la peana y el cubito con los tres niños, fruto del milagro que se la atribuye al Santo; el santo resucitó a los niños cuyos restos estaban en el interior de un barril de madera. Por este hecho se le representa con tres niños a su lado en una cuba.
La escultura está tallada íntegramente en madera de cedro real, peana y cubito con los niños, estucada y dorada al completo en oro fino antes de ser estofada por Pablo De Haro Hermosin. El peso de la escultura y volúmenes de la talla han sido muy cuidados, la expresión del Obispo tiene una fuerte carga naturalista y a la vez unción «dando un poco de riendas sueltas en pelos y barba y lo que iba sintiendo en su modelado y posterior talla en madera hasta encontrar lo que me hacía sentir agusto con él, pues es lo que busco en cada obra, disfrutar de ella en el proceso que es lo que realmente me apasiona», ha explicado el artista.
La escultura toma la vida y la importancia que se aprecia tras el dorado con el exquisito, maravilloso e inmejorable trabajo de la decoración y estofados al temple por Manuel Peña Suarez Arte que dota a esta escultura de esta maravillosa e inmejorable decoración: Decoración ornamental renacentista en lo que se refiere a los paños, mayormente en los extremos de la capa pluvial, compuesta por una cenefa formada por aves fénix y delfines marinos que se entrelazan para rodear a seis óvalos que representan bellas pinturas de Santos como S. Miguel, S. José, S. Juan de Dios, la Inmaculada así como milagros de la vida de San Nicolás. El trabajo del báculo ha sido cincelado en metal y con baño de oro por el Orfebre Miguel Angel Cuadros al que agradezco su cariño y dedicación. La obra es para un particular de Andalucía.








































