El paso ha sido diseñado por el artista malagueño Curro Claros, quien es el encargado de dibujar todo el guión de la Hermandad de la Quinta Angustia
Majestuoso, así puede definirse, sin miedo a equivocarse, el diseño del que será el futuro paso del Soberano Poder, que ha diseñado para la Hermandad de la Quinta Angustia de Córdoba el diseñador malagueño, Curro Claros.
El dibujo del paso se ha presentado a mitad de su tamaño real en la iglesia de la Merced y, como ha señalado Claros, es un homenaje al propio templo, a Córdoba y a sus plateros.
Se trata de un conjunto clásico, pero que denota valentía, ya que conjuga el barroquismo de su interior con el renacimiento de su arquitectura. Además de contar con un programa ornamental e iconográfico que es legible en todas las direcciones, “pues todas ellas convergen en el punto central que es el Señor”. “Todas sus partes son reconocibles solo hace falta buscarlas dentro de este edificio”, ha subrayado el artista malagueño.

Bordados y plata, una armonía perfecta
A ello ha añadido que en la obra, “conviven en armonía bordados y plata a partes iguales, ya que los bordados no solo juegan un papel importante en los faldones y los respiraderos, sino que también en los paneles decorativos del canasto”.
Así, en los faldones se recrean los registros ornamentales que encontramos en las cenefas blancas y cobalto de las columnas que sostienen la arquería que separa las naves, todo ello, bordado sobre color nazareno. Mientras que los respiraderos se disponen en cartelas independientes: tres en la delantera y trasera y cinco en cada costero.
La orla que enmarca cada una de estas cartelas está basada en la embocadura principal del retablo, donde se encuentra la imagen gloriosa de San Rafael, justo en el ático del mismo. “Este elemento es tan característico, que ha sido uno de los registros al cual se ha recurrido en varias ocasiones para distintos enseres y diseños de la hermandad, ya que posee una enorme plasticidad y lo convierten en un ornato definitorio que a la vez, lo hace muy reconocible dentro de la hermandad”, ha puesto de relieve Claros.
Más sobre las cartelas
Las cartelas van separadas por unas ménsulas que mezclan la plata con otro elemento que se aprecia a lo largo del conjunto, el carey, y cuya ornamentación esta extraída de una especie de broches o cartelas de pequeño formato que puede observarse en las cornisas de la fachada principal. El interior de estas cartelas son los respiraderos bordados en oro sobre malla dorada y cuyo desarrollo ornamental e iconográfico es puramente sacramental.
La luz
Desde el baquetón del respiradero, que no es completamente plano (sobresalen del mismo distintas cornisas y perillas tal como lo hace la fachada mayor), emerge el canasto el cual conjuga al igual que los respiraderos los bordados, la plata y el carey. “La luz se configura como un elemento esencial dentro del conjunto, le aporta esa especie de teatralidad barroca que lo determina como tal”, ha manifestado Claros.
Cuatro faroles de gran tamaño, de planta cuadrada, con grandes ventanales y cuyos marcos en sus cuatro caras recrean de manera fidedigna la puerta principal de la Merced.A estos los “refuerzan dos replicas de menor tamaño en la parte central superior de los costados del paso y a su vez, otros dos que irán iluminando canasto sujetos desde el baquetón”. Por lo que habrá un total de 14 faroles: cuatro en las esquinas, dos pequeños en la delantera y la trasera del paso y tres por costado.

El canasto
El desarrollo del canasto se compone a partir de 6 capillas inspiradas tanto en la ornamentación de los mármoles de la puerta principal como en piezas del retablo. “En ellas vemos el valor simbólico de la iglesia por medio de la orden mercedaria tal como se disponen en los medallones que recorren el templo”, ha explicado el diseñador.
Los personajes que aparecen en estas capillas están relacionados con la orden mercedaria. Sobresale la imagen de San Pedro Nolasco, fundador de la Orden en honor a la bienaventurada Virgen de la Merced para redención de los cautivos. Todas estas capillas van flanqueadas por ángeles mancebos en actitud orante y en algunos casos mirando sollozantes a la efigie del Nazareno que soporta la cruz de nuestros pecados.
“Este patrón se repite en todas las capillas menos en la principal, que se dispone en la delantera del paso. En ella se representa a Nuestra Señora de la Merced con su manto abierto por los ángeles y dejando al descubierto a todos los cautivos, que buscan protección bajo su amparo divino”, ha indicado Claros.
Las dos grandes cartelas
Las mismas se hacen protagonistas de ambos costados del canasto. Irán talladas en madera de limoncillo y policromadas imitando el trabajo de los marfiles en ellas se representan pasajes alusivos a la vida de Cristo y que hacen patente el Gran Poder de Jesús.
En el relieve representado en la primera de las cartelas, se representa al Señor como buen pastor, pescador de hombres. La escena del costero opuesto hace alusión al sacramento de la unción de enfermos mediante la escena del pasaje de la Curación de la suegra de Simón.

Un antes y un después
Como ha finalizado subrayando Claros, nos encontramos ante “una sinfonía de detalles que cuanto más observemos y mas repose en el tiempo supondrá un antes y un después en la ciudad, puesto que este paso no va ser otra cosa, que el propio convento de la Merced andando por las calles de Córdoba, y que si Dios quiere, podamos verlo pronto materializado”.









































