Así serán las nuevas potencias del Señor de la Bondad

En octubre de 2017, la prohermandad de la Bondad daba cuenta de que por aquél entonces era la última iniciativa emprendida en su seno, el acuerdo de realización de unas potencias para Nuestro Padre Jesús de la Bondad. Unas piezas, que han sido diseñadas y realizadas por el orfebre cordobés Francisco Díaz Luque, hijo del inmortal orfebre Díaz Roncero y que serán bendecidas y estrenadas el próximo 27 de enero,fecha en la que la corporación celebra el primer aniversario de la bendición del Señor. Unas piezas que estrenará esa inolvidable jornada y volverá a lucir en su primera salida procesional prevista para el 6 de abril de 2019.

El diseño de este juego de potencias, según ha explicado el propio orfebre, combina un repertorio de motivos ornamentales que enlaza con un estilo barroco clasicista de primera época que realiza sensibles guiños al plateresco en una doble vertiente. Por un lado desde el punto de vista estético, la galleta de la potencia se configura por medio de una serie de elementos de inspiración vegetal bastante menudos, casi afiligranados, pero que se enlazan entre sí pasando unos sobre otros y generando un fuerte movimiento de relieves, hacia delante y hacia atrás, cuyo propósito es lograr, en esta parte de la potencia, un fuerte contraste de volúmenes que sean capaz de producir un acusado juego de luces y de sombras de fuerte impacto visual.

Todos estos elementos decorativos de la galleta se componen y distribuyen en torno a un óvalo central que irá orlado por otro engastado con pedrería, y que en un principio se han concebido como pequeñas capillas destinadas a alojar sendas imágenes de la Virgen de la Fuensanta y de los considerados como mártires cordobeses San Acisclo y Santa Victoria, a la espera de la decisión definitiva de la hermandad a este respecto, pero lo hacen dejando numerosos espacios calados entre ellos, lo que unido al pronunciado movido y juego de volúmenes que establece ese pequeño laberinto de hojas y roleos, hará que la galleta de la potencia aparezca como un conjunto marcadamente descargado y aéreo, pero dotado a la vez de un potente valor ornamental que se convertirá en uno de los principales elementos definitorios de la elegancia y de la fuerte personalidad estética de la potencia.

Este conjunto de motivos ornamentales se remata en su parte superior en un frontón partido, a modo de gran cornisa curvilínea, que se proyecta fuertemente hacia delante reforzando aún más el movimiento de la galleta y que actúa además como elemento separador entre está y la ráfaga de la potencia.

Se ha concebido y proyectado está ráfaga como un elemento que combina rayos rectos y flamígeros cuyo acabado definitivo ir a bruñido «a espejo», procedimiento que los hará tener especiales tesitura y brillo, entre los que vuelven a entrelazarse nuevos motivos decorativos de inspiración vegetal, que unas veces se superponen y otras pasan por detrás de los propios rayos, recurso que no hará otra cosa que contribuir al especial juego de volúmenes y planos y como consecuencia a su efectista juego de luces y de sombras.

La incorporación de los rayos de manera alternada, rectos y flamígeros, y trabajados con este peculiar tratamiento técnico, provocará que cuando alguna luz incida directamente sobre ellos, se desvíe siguiendo la dirección de los mismos, creando una sugerente sensación de movimiento en el conjunto de las potencias cuando se hayan colocado sobre la sagrada cabeza del titular.

Cerrando el capítulo de motivos iconográficos y ornamentales que componen la potencia, destaca la cabeza alada de querubín que sirve de arranque a los rayos centrales de la ráfaga y que supone a la vez la solución de continuidad entre ésta y la galleta. Todo lo expuesto deberá tener la misión de lograr un conjunto formado por ráfaga y galleta cuyo objetivo estético fundamental será el de obtener un efecto de corporeidad, que aleje a la potencia del tan repetido efecto plano y que permita que vistas de perfil también produzca un acusado juego de planos y de movimiento de los elementos ornamentales que componen cada una de las tres piezas.

Por otro lado y en cuanto a los aspectos puramente técnicos y procedimentales, esta obra ejecutada íntegramente en plata de primera ley lo que conllevaría la integración de un útil y variado repertorio de técnicas orfebres, que no resulta fácil encontrar reunidas en una misma pieza, repujado y cincelado, en la pez y en el pan de plomo, forjado del metal, embutición, segueteado, tallado y grabado de la plata mediante el uso de buriles y fresas, sacado de fuego artesanal, pulimentado de la plata, bruñido a mano, engastado de piedras, etcétera… y que suponen unos modos de hacer que entroncan directamente con aquellas técnicas características de los orfebres del Renacimiento y con las mismas herramientas, útiles y recursos, que esos orfebres utilizaban hace ya casi cinco siglos.