Así son los Nuevos Atributos para la Virgen del Rocío: Devoción y Arte en Plata

La Santísima Virgen del Rocío suma a su exquisito ajuar un conjunto de nuevos atributos realizados en plata, fruto de un proyecto iniciado en 2019 por Manuel Díaz y Fran Cabrera, con el propósito de enriquecer y actualizar la ornamentación de la imagen sin alterar la identidad iconográfica que la caracteriza. Desde el primer momento, se decidió que la financiación sería exclusivamente mediante cuestación popular, una fórmula que permitiría a los devotos participar directamente en la realización de las piezas. Tras recibir la aprobación de la Hermandad Matriz, comenzaron los trabajos preparatorios que darían forma a esta ambiciosa iniciativa.

A finales de 2023 se dieron a conocer los primeros diseños, elaborados por Chesco Fernández, bajo la supervisión de Fran Cabrera y Manuel Díaz, quienes orientaron cada detalle del boceto para que respetara la estética tradicional de las ráfagas de punta de martillo. Tras la aprobación de la Junta de Gobierno de la Hermandad Matriz, en enero de 2024 se constituyó una comisión de trabajo integrada por Pepi Pérez, Pilar Arangüete, Chesco Fernández, Susana Rojas, Rocío Cruz, Fran Cabrera y Manuel Díaz, con la misión de supervisar la ejecución del proyecto y garantizar su fidelidad a las ideas originales.

La comisión inició sus labores solicitando presupuestos a distintas orfebrerías, seleccionando finalmente a Orfebrería Sanlúcar, cuyo equipo asumió la responsabilidad de materializar las ráfagas. Simultáneamente, se puso en marcha la campaña de donaciones, que recibió una excelente acogida entre los devotos, lo que permitió comenzar la elaboración de las piezas sin demora.

El diseño de las ráfagas representa a la Mujer Vestida de Sol del Apocalipsis, concebido sobre un fondo de malla de plata que remite a las antiguas ráfagas de blonda. La obra incorpora 127 nudos, simbolizando a las 127 hermandades filiales, mientras que las cartelas contienen diversas alabanzas dedicadas a la Virgen, integrando tradición y devoción en un mismo lenguaje artístico.

Paralelamente a la cuestación destinada a las ráfagas, se sumaron contribuciones para otros elementos emblemáticos de la imagen. La corona de la Virgen, sufragada por la familia Morales Jaworska y sus padres Andrés y Rosa, mantiene un estilo clásico inspirado en la corona de la Coronación, ejecutada en plata con estrellas y cruz doradas, topacios, escudos dorados y un centro en forma de antorcha con la llama de Pentecostés. La corona del Divino Pastorcito, financiada por la Hermandad Matriz, fue elaborada en plata de ley y rematada en los imperiales por una bola de marfil coronada con una cruz que reproduce la del simpecado de Almonte.

El cetro del Niño, sufragado por la familia Peláez-Poyatos, refleja en su plata de ley la misma inspiración que las ráfagas, mientras que la media luna, donada por la familia Ojeda-Escobar, combina plata de ley con estrellas sobredoradas enriquecidas con topacios, presentando una cartela central que representa la instauración del Santo Rosario. Por su parte, el orbe, aportado por la familia Muñoz-Merino, ejecutado en plata de ley con meridianos de plata dorada, sostiene el resplandor del sol rematado por la cruz del simpecado de Almonte. El cetro de la Virgen, financiado mediante donaciones anónimas, respeta la línea estética del conjunto y culmina en una bola terráquea, con océanos esmaltados en azul, continentes en plata y meridianos y resplandor en plata dorada.

La comisión de trabajo expresó su profundo agradecimiento a Chesco Fernández y a Orfebrería Sanlúcar por su capacidad para plasmar y ejecutar fielmente las ideas planteadas, así como a las hermanas camaristas y a José Manuel Vega por su colaboración. La Hermandad Matriz también recibió un reconocimiento por la confianza depositada en la iniciativa, que se ha convertido en un verdadero testimonio de devoción.

Finalmente, la comisión quiso destacar la generosidad de todos los devotos que hicieron posible la materialización de este proyecto, cuya concreción no solo embellece a la Virgen del Rocío, sino que también refleja la fidelidad y la devoción de quienes participan activamente en su culto y cuidado.