Triana es diferente. Respira, siente de una manera sin parangón su devoción. Es única a la hora de demostrar su fervor. Nadie lo puede poner en duda.
En la noche del domingo, 8 de diciembre, en la puerta de la Real Parroquia de Santa Ana, el barrio trianero demostró, no sólo su devoción a la Reina de la calle Pureza, sino a la abuela de todos los cristianos, la «Señá Santana».
La Banda de Las Cigarreras entonó una marcha que incluye un fragmento de la canción «Nanas e la Señá Santana», un himno en el barrio que narra la historia de como la abuela dormía al Niño Jesús. Una bonita manera de anunciar el amor maternal, en época de Adviento.





