La Semana Santa que aún conservamos en la memoria reciente nos ha deparado momentos únicos e irrepetibles. En muchas ocasiones, a través de la música y las bandas, que durante todo el año han preparado los acompañamientos a las distintas Cofradías de forma especial, de cara a ofrecer su mejor nivel en la calle.
Un momento sin igual se produjo el pasado Domingo de Ramos de mano de la Hermandad de la Esperanza, cuando sonó la marcha “El Sumo Sacerdote”, compuesta por el consagrado autor Fran Ortiz. La composición es un homenaje al tristemente fallecido Pepe Ávila, hermano de la corporación de San Andrés, costalero del Señor de las Penas y alma máter de la web de música cofrade “Sones de Fe”. El compositor la comenzó a componer pocos días después del fallecimiento de Pepe Ávila, por lo que la carga sentimental y emocional de la misma es importante. El comienzo, en Fa Menor, es una evocación a los recuerdos del autor con Ávila. El tema principal está muy marcado y se repite en la parte central de la marcha y al final de la misma.
En declaraciones concedidas a Gente de Paz, Ortiz puso de manifiesto cómo ha aflorado el sentimiento en su interior a la hora de componer esta especialísima obra afirmando que “lo que para mi significa esta marcha es difícil de expresar, porque normalmente cuando se pasan por estos malos tragos en la vida las personas preferimos aferrarnos a cualquier cosa antes que a la dura realidad. Mi caso es que me aferré a la música, a un amigo que conocí siendo un niño de 14 años, del que aprendí muchas de las cosas que hoy conozco de la Semana Santa de Córdoba y de la música procesional, un ejemplo como persona y como padre y sobre un ejemplo para todos los que van debajo de su Manué o el de la dulce mirada como a él le gustaba decir”. Ortiz recuerda “el día que lo conocí en persona, que fue en la puerta del Cachorro en Sevilla y me regaló un disco de música que aún conservo, curiosamente es el disco de la Redención de Córdoba, en aquél entonces conocida por todos por la banda de la Estrella… donde venían marchas como Oración, Nazareno de la Trinidad, etc … Poco puedo decir de Pepe siempre me quedaría corto… solo he tratado de recordarlo de la mejor manera que he podido y es haciendo música para que suene para su Cristo, para el que tantas veces ha luchado y ha querido que estuviese en el lugar que está ahora”.
Fue la primera vez que sonó la marcha, siendo la magnífica Agrupación Musical de la Pasión de Linares, que acompaña cada año al Señor de San Andrés, la encargada de interpretarla. Pepe Ávila era un profundo admirador de la música cofrade en general, y un gran defensor de la formación linarense. No cabe duda de que en el momento en el que “El Sumo Sacerdote” sonó, interpretada por la Pasión y caminada por la cuadrilla donde tantos amigos y tanto cariño dejó Pepe Ávila, éste se regocijó desde su balcón del cielo.
Tras confesar Fran Ortiz la importancia que tuvo Ávila en su vida, a quien debe “gran parte de su pasión por las bandas y la música”, rememoró una publicación que permanece latente en sus redes sociales donde Pepe Ávila dejó un comentario que emocionó especialmente al músico de las Tres Caídas de Triana y que aún sigue haciéndolo cada vez que la lee. La devoción de Fran Ortiz por el Señor de las Penas es manifiesta, tal y como se puede comprobar en la foto que encabeza este artículo, donde se puede observar cómo fue uno de los encargados de portar al titular de la corporación del Domingo de Ramos cordobés en su Vía-Crucis. Sin duda, el estreno de “El Sumo Sacerdote” ha sido uno de los momentos más especiales de la Semana Santa de Córdoba de 2017.
Ahora, apenas tres semanas después, el contrastado autor ha compartido a través de sus redes sociales una interpretación muy especial de la magnífica marcha ejecutada a piano, dotando de un sabor singular más a una marcha que ya forma parte del patrimonio colectivo sentimental de los cofrades cordobeses en memoria de Pepe Ávila.





