La Virgen de Montemayor procesionaba el pasado 9 de octubre por las calles de Sevilla, en una de las primeras procesiones tras la crisis sanitaria en la ciudad de la Giralda tras el Pregón de las Glorias.
Durante el transcurso de la misma se vivieron diversos momentos únicos. Especialmente, cabe destacar el estreno de la marcha «Y todo Cambió», la cual sonó por primera ver tras la imagen letífica en su regreso a su sede canónica.
La Banda de Música del Sol de Sevilla, que acompañaba a la imagen mariana, interpretaba esta nueva pieza en su honor, compuesta por José Manuel Franco, a su paso por la calle Cuna. Era deseo de su autor y de la banda estrenarla directamente en procesión para que, la primera vez que se oyera, se mezclara con la algarabía del público, las órdenes del capataz y el resto de elementos del paisaje sonoro propio de las procesiones que tanto se han echado en falta durante estos años atrás.
Según el autor, es una marcha de procesión inspirada en todo lo que los cofrades nos hemos visto obligados a posponer y que, si todo sigue evolucionando favorablemente, vamos a poder ir recuperando poco a poco: “se acerca un final feliz que viviremos como un principio”.
«Y todo cambió» es una marcha inspirada en la ilusión de los cofrades primerizos. La primera vez que un niño sale de nazareno y da un caramelo, la primera bola de cera, la primera levantá de un costalero, la primera marcha de un músico… Todas las cosas que este año van a ser aún más especiales porque, incluso los que ya hemos pasado por ahí, vamos a vivirlas como una primera vez después de tanto tiempo.





