Bendecida la nueva Casa de Hermandad del Amor, un hito patrimonial y espiritual en Cuesta del Rosario

La Hermandad del Amor suma un nuevo capítulo de especial trascendencia a su dilatada historia con la bendición solemne de su nueva Casa de Hermandad, un espacio concebido para responder a las necesidades actuales de la corporación y proyectar su vida interna hacia el futuro. El acto, cargado de simbolismo y relevancia institucional, estuvo presidido por el arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses, quien culminó así un proceso iniciado hace dos años con la adecuación integral del inmueble.

El edificio, emplazado en un enclave estratégico junto a la Colegial del Salvador, se alza entre la Cuesta del Rosario número 5 y la Plaza Jesús de la Pasión número 7, consolidándose como una referencia patrimonial en pleno corazón de la ciudad. La intervención arquitectónica ha dado como resultado una superficie construida de 572 metros cuadrados, organizada de manera funcional en distintas plantas que articulan la vida cultual, formativa, administrativa y patrimonial de la Hermandad.

Amplia representación institucional en una jornada histórica

La bendición congregó a una nutrida representación de autoridades civiles, eclesiásticas y cofrades, subrayando la dimensión pública del acontecimiento. Entre los asistentes se encontraban el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, el delegado de Defensa en Andalucía, coronel Ignacio Rosales de Salamanca, el deán-presidente del Cabildo Catedral, Francisco José Ortiz, y el presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías, Francisco Vélez, además de hermanos mayores de corporaciones vinculadas a la Colegial del Salvador y a la parroquia de San Isidoro. Igualmente, participaron los responsables de G2 Arquitectura, estudio encargado de la rehabilitación del inmueble.

Tras el rito litúrgico, el arzobispo procedió al descubrimiento de una placa conmemorativa, destinada a perpetuar la memoria de la jornada. El texto recoge la advocación de la Archicofradía del Santísimo Cristo del Amor, la fecha del acto, la identidad del prelado oficiante y el nombre del hermano mayor, Juan Cruzado Candau, destacando expresamente el esfuerzo y la generosidad de hermanos y devotos que han hecho posible la materialización del proyecto.

Un edificio pensado para la vida de hermandad y la conservación del patrimonio

El recorrido funcional de la nueva sede comienza en la planta baja, concebida como espacio de acogida y proyección patrimonial. Desde el acceso por la Cuesta del Rosario, se articula una zona de recepción y otra expositiva en la que adquieren especial protagonismo los pasos de la Sagrada Entrada en Jerusalén y del Santísimo Cristo del Amor, junto al techo de palio y el manto procesional de Nuestra Señora del Socorro. Todo ello se dispone con criterios que facilitan la visita pública, sin interferir en el normal desarrollo de las actividades internas.

En la primera planta se concentra el núcleo destinado al fomento de la convivencia y la formación, con dos espacios de gran amplitud y versatilidad: un salón multiusos con capacidad para medio centenar de personas, orientado a conferencias, charlas formativas y reuniones, y un patio interior cubierto por una montera acristalada, llamado a convertirse en punto de encuentro para la vida cotidiana de la Hermandad.

La segunda planta alberga las áreas dedicadas a la gestión, la acción social y la atención a los hermanos. En ella se distribuyen el despacho institucional, las dependencias de mayordomía y secretaría, así como un despacho de mayores dimensiones destinado a reuniones, formación y atención personalizada, reforzando el compromiso asistencial de la corporación.

El conjunto se completa con una terraza de amplias dimensiones, dotada de vistas privilegiadas hacia la zona posterior de la Colegial del Salvador. Por su independencia funcional, este espacio se destina a las labores de priostía, facilitando tanto las tareas de limpieza como la organización interna de los enseres procesionales.

Un proyecto emblemático al servicio del presente y del futuro

La culminación de esta Casa de Hermandad representa uno de los proyectos más ilusionantes y significativos emprendidos por la corporación en las últimas décadas, tanto por su ubicación como por sus características arquitectónicas y funcionales. El nuevo inmueble se erige como un instrumento clave para el crecimiento experimentado por la Hermandad, permitiendo una mejor organización administrativa, el refuerzo de la labor formativa y asistencial, y la adecuada puesta en valor de un patrimonio artístico forjado a lo largo de más de cuatro siglos.

La nueva sede se concibe, en definitiva, como un espacio acorde a la dimensión histórica y humana de la Hermandad del Amor, preparado para responder a los desafíos de los nuevos tiempos y sostener con dignidad la intensa vida cofrade de la corporación.

El proyecto ha sido posible gracias al compromiso sostenido y la colaboración generosa de los hermanos, cuyo esfuerzo colectivo ha hecho realidad una aspiración largamente anhelada y que ya forma parte inseparable del patrimonio material y espiritual de la Hermandad.