De capataces y regresos

La procesión que la Hermandad del Císter regalaba a Córdoba este Martes Santo dejó varias certezas. Entre ellas el feliz regreso de la Banda Esencia de Sevilla tras el misterio.

Una reedición feliz que dejó constancia del buen hacer de una cofradía que, en poco más de un mes ha procesionado con su titular con dos géneros diametralmente opuestos y, a la par, felices, pues ya es parte de la historia el acompañamiento de Tejera en el Vía Crucis de las Hermandades.

A la par, en el título de la cofradía va incluida la leyenda “de capataces y costaleros”. Un plus de responsabilidad, como recordaba el capataz del palio de la Reina de los Ángeles, Juan Carlos Vidal, en Cofrades 24/7.

Pues bien, el titular del martillo del Señor de la Sangre, Rafael Ramírez Galvín, volvió a dejar en evidencia sus grandes dotes de mando que confluyen de forma natural en la corporación del Martes Santo. Todo un lujo.

Como también fue una delicatessen el trabajo de Antonio Barbudo al frente del palio de la Virgen de la Caridad. El andar de la cuadrilla fue memorable y estuvo a un nivel pocas veces visto. Sin duda, el trabajo de los costaleros de San Andrés fue de lo mejor de una jornada en la que también dejó una más que grata impresión el misterio de la Santa Faz.

El trabajo de Antonio Cano se notó y bastante durante una estación de penitencia inapelable en la que se pudo disfrutar de las cosas bien hechas, por parte de los costaleros de la Trinidad. A la par que, en el misterio del Prendimiento pudo observarse una mejoría notable, de la mano de Antonio Milla.