¿Capataz por acumulación o selección? La vía alternativa de los martillos

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Durante los últimos años el de capataz se ha convertido en un verdadero oficio. Ahora sí, esa palabra tan usada por algunos responsables de pasos ha cobrado todo su sentido. 

Desde los que acumulan diez hasta los que suman tres, un buen número de capataces ha optado por la vía cuantitativa, esto es, a mayor número de pasos dirigidos mayor estatus. No es una relación directa, pero no deja de ser cierto que ese aumento invita a pensar que, per se, el capataz que más manda es el mejor. 

En esa tesitura, hay responsables de varias cuadrillas que, sin embargo, no destacan en exceso y, en el tiempo en que las cofradías apostaban en su mayoría por gente de la casa, no habrían llegado a dirigir tres o cuatro pasos en Córdoba capital, por ejemplo. 

En el otro lado de la balanza está la minoría, los que dicen no a hermandades y seleccionan con cuidado sus síes. Son la minoría, pero han hecho de la calidad sobre la cantidad un modo de entender ese mundo. En ese lado de la balanza hay capataces como David Arce, cuya labor en la Sentencia y el Descendimiento es sobresaliente. A la que hay que sumar la que realiza como miembro del equipo de capataces de los Villanueva en Sevilla. Su camino es el alternativo, pero complementa un contexto en el que la acumulación impera.