Sevilla

Carlos Peñuela restaura una de las obras más simbólicas de la Macarena

La Hermandad de la Macarena acomete la restauración de la obra de Alfonso Grosso (1966, y donada a la Hermandad en 1972) que sirvió como boceto del gran lienzo que decora la parte alta de la nave lateral de la Catedral.

Se trata de una obra protagonizada por la Inmaculada Concepción con el rostro de la Santísima Virgen de la Esperanza. Los trabajos están a cargo de nuestro hermano y conservador del patrimonio mueble de la Hermandad Carlos Peñuela. Esta obra formará parte de la exposición ‘Sevilla refugio de María: Ocho siglos de devoción’, que se celebrará el próximo mes de septiembre.

Según explica Fernando Gª Gutiérrez, S.J. en la web de la Archidiócesis de Sevilla, los clamores que se sintieron en toda Sevilla el día de la Proclamación del Dogma de la Inmaculada el 8 de diciembre de 1854, siguieron conmoviendo a la Catedral todos los 8 de diciembre, hasta quedar plasmados para siempre en un cuadro colosal de Alfonso Grosso (1893-1983), pintado en 1966. Es una de las pocas obras del siglo XX que se encuentran en la Catedral de Sevilla.

Este cuadro está colocado sobre la puerta que da al Patio de los naranjos, que precisamente se llama la Portada de la Inmaculada. En él se describe el momento en que el Papa Pío IX, revestido de capa blanca, firma la declaración del Dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen, que se defendía desde hacía siglos en Sevilla. A la derecha,  también en primer término, está el Arzobispo de Sevilla, revestido de capa azul, como un privilegio especial concedido a Sevilla, desde donde se extendió a toda España.

Y delante del Arzobispo, un seise vestido de azul, que baila celebrando la gloria del momento. En el centro, como suspendida en el cielo, la imagen de la Inmaculada que, con la cara de la Macarena, presenta la unión de este Dogma con Sevilla. En un alarde compositivo, el conjunto es una exaltación cromática y luminosa creada por Alfonso Grosso en esta obra, que lo inmortaliza para siempre.

Al celebrar al Santo seise de Sevilla, canonizado por el Papa Francisco, nos parece verlo representado en la figura del seise que aparece en primer plano del cuadro. Cuántas veces bailó él en esta Catedral, delante del Santísimo, igual que el que está pintado en esta obra!  Desde ahora, al mirar a esta pintura del crucero de la Catedral,  recordaremos siempre al nuevo Santo seise que tanto vivió en su interior la cercanía de la Virgen Inmaculada cada vez que, desde niño, bailaba ante Ella. Cuando era Obispo decía en una de sus cartas a los sacerdotes: Madre Inmaculada, que no nos cansemos. Es imposible pensar en el Santo seise sin pensar en la Inmaculada, ni en la Virgen sin pensar en San Manuel González.

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