Carrera oficial de Córdoba: Las claves de un cambio ¿necesario?

Para que haya una modificación de la carrera oficial, lo primero que tendría que producirse es voluntad por parte de las cofradías

En dos semanas santas se cumplirá una década del cambio que, durante décadas, fue un clamor más o menos intenso (menos, la mayor parte de las veces): el cambio de emplazamiento de la carrera oficial de Córdoba.

Del escalectrix por el centro de la ciudad (Claudio Marcelo y Tendillas, principalmente, con incursiones por Gondomar, Cruz Conde y el Bulevar de Gran Capitán, entre otros) se pasó al circuito del entorno de la Catedral (templo mayor incluido) con un discurso en el que todo eran parabienes.

No hubo alternativa

Como ya se hizo referencia en anteriores ocasiones, el actual trazado -que comienza en la Puerta del Puente y concluye en la de Santa Catalina- se vendió como el único posible y, en aquel momento, incluía el tramo final de Magistral González Francés.

Calle, esa última, que se convirtió en una especie de tribuna de los pobres y que, ante la escasa demanda de sillas y la petición al alza de las cofradías de tener ruta de salida alternativa dirección Judería, acabó desapareciendo de la carrera oficial.

Fue el primer síntoma de que el trazado no era la panacea que casi todos manifestaban, pese a que algunas voces apostaban por un recorrido diferente, que veremos a continuación.

Cardenal González

La actual fisionomía de la carrera oficial ha provocado que Cardenal González, San Fernando y Capitulares se hayan convertido en puntos de afluencia masiva de público. Y, en el caso de la primera calle, con el inconveniente de que las salidas de emergencia son escasas.

En Cardenal González estaba la clave, pues la propuesta alternativa era comenzar en dicha vía el itinerario común. El mismo, bien podría haber proseguido por Magistral González Francés, Santa Catalina, Patio de los Naranjos, interior de la Catedral, Patio de los Naranjos y salida por la Puerta del Perdón.

El problema principal, aunque nunca se ha objetado abiertamente, no era otro que la reducción sensible del número de sillas y palcos y el consecuente menoscabo económico para las cofradías. Si bien, esa propuesta posibilitaría mejoras en la estética y en la salida de las hermandades de regreso a sus templos.

El circuito

Con el actual trazado de la carrera oficial, la entrada por la Puerta del Puente no deja de plasmar a las imágenes sagradas por un monumento (el arco del triunfo) más propio del atrezo de una película sobre la antigua Roma, que otra cosa.

Si bien, eso es opinión. La realidad, por su parte dicta que se inicia el itinerario común con una rampa de bajada, para tomar impulso hacia una subida hacia el palco de autoridades, dos curvas para entrar en Torrijos y, esa calle, en banda, cuesta arriba y dejando estampas antiestéticas, especialmente, de los pasos de palio.

Una vez finalizada la cuesta, la Puerta del Perdón requiere de una bajada a rampa (por cuyo montaje, en otras décadas, se cobró a las cofradías que realizaban estación de penitencia en la Catedral) y de pasos en silencio para que no se solapen las bandas.

¿Cambio necesario?

Para que haya una modificación de la carrera oficial, lo primero que tendría que producirse es voluntad por parte de las cofradías, además de los distintos agentes implicados: Cabildo Catedral, Junta de Andalucía (al ser zona Patrimonio de la Humanidad) y Ayuntamiento (seguramente consulta sobre seguridad al Cecop).

Para seguir, una modificación de los itinerarios globales de las hermandades. Y, para terminar, plantearse si el cambio es necesario.