Estepa vivió una jornada imborrable en la mañana del sábado 3 de mayo, cuando la venerada imagen de Nuestra Señora de los Remedios fue coronada canónicamente en un acto solemne presidido por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, ante una plaza del Carmen completamente colmada de fieles, emoción y plegarias.
La ceremonia eucarística, revestida de profundo significado litúrgico y devocional, fue concelebrada por Marcelino Manzano, delegado diocesano de Hermandades y Cofradías, el párroco de Santa María y San Sebastián y director espiritual de la Hermandad, Manuel Ávalos, así como varios sacerdotes del arciprestazgo, en un claro testimonio de comunión eclesial en torno a la Santísima Virgen.
En su homilía, pronunciada en el marco de la festividad litúrgica de los santos apóstoles Felipe y Santiago, el arzobispo no escatimó en palabras de hondura espiritual: “Hoy es un día de gracia, de memoria y de fe para Estepa, que quedará grabado en la conciencia colectiva de este pueblo como un hito en su secular camino de amor a María”.
La coronación canónica, destacó Saiz Meneses, “no es un ornamento estético ni un simple acto devocional. Es un reconocimiento solemne de la Iglesia a una devoción que ha germinado frutos de conversión, caridad y vida evangélica en esta tierra”.
“Coronarla es proclamarla Reina y Madre; es reconocer su cercanía a cada hogar estepeño, su consuelo ante la tribulación, su mano tendida a los que buscan luz en medio del dolor”, añadió el prelado, quien también subrayó el valor simbólico de realizar la coronación en una jornada dedicada a dos pilares de la Iglesia primitiva, testigos radicales del seguimiento de Cristo.

En los momentos previos a la imposición de la corona sobre las sienes de la imagen, el arzobispo invitó al pueblo a ver en este gesto una renovación del compromiso cristiano: “Esta corona es mucho más que metal precioso: es el testimonio tangible del amor de generaciones que han confiado en Ella. Que sea también signo de una nueva apertura a la gracia y de firme adhesión al Evangelio”.
La imagen de Nuestra Señora de los Remedios, de autor desconocido y fechada en el siglo XVII, porta en sus brazos al Niño Jesús, talla añadida en el siglo XVIII. Su devoción ha marcado profundamente la identidad religiosa de Estepa, proyectándose también en su comarca y más allá, con un fervor creciente que se manifiesta de forma especialmente intensa durante la tradicional Octava de los Remedios, celebrada cada mes de mayo.
Con esta coronación, la ciudad de Estepa no solo rinde homenaje a siglos de veneración, sino que reafirma su alma mariana, al reconocer públicamente a la Virgen como guía, refugio y madre de su historia.





