Casia y Monachil, unidas por Santa Rita

Apenas alcanza los ocho mil habitantes pero el origen de su nombre, Monachil, el cual proviene de Monastir, término de origen latino que significa “monasterio”, ya nos hace intuir que el carácter tranquilo de los cenobios está presente en este enclave que las nieves de Sierra Nevada cubre en los meses de frío.

El convento de Nuestra Señora del Buen Consejo se convierte en un río humano de fieles que se acercan para estar cerca de Santa Rita. La procesión, organizada por los Agustinos Recoletos, convierte a Monachil en un núcleo marcado en rojo en el calendario de los creyentes cada 22 de mayo, día en el que falleció la santa. Este año, el lema será “Santa Rita, creadora de comunión”. Las eucaristías se celebrarán varias veces a lo largo del día, comenzando en la capilla del convento a las 09:00, 12:00, 13:00 y 16:30 horas. Como manda la tradición, se habilitará una carpa en el exterior donde se celebrará la eucaristía por la tarde.

La festividad de Santa Rita se vive con tanto fervor que llegan autobuses desde otras partes de Andalucía incluso  desde Castilla-La Mancha. Llega a ser tal la afluencia que durante toda la jornada estarán disponibles varios sacerdotes para confesar a los peregrinos y no faltará la bendición de las rosas y pétalos que tantos devotos guardan posteriormente en sobres o bolsas y llevan a sus casas, como recuerdo de un día donde el fervor clama buscando el amparo de Santa Rita.

El día de Santa Rita también podrá conocerse la labor que llevan a cabo los Agustinos Recoletos como su colaboración con un comedor de niños en Brasil, una iniciativa que llevan a cabo desde el convento de Nuestra Señora del Buen Consejo. Stands que muestran el recorrido de la Orden en Monachil, la vida de la santa, y también la conocida publicación “Santa Rita y el pueblo cristiano” que tantos miles de hogares reciben y desde difunden el amor por la santa y el amor a Cristo. Jornada de convivencia que comenzará a terminar cuando a las siete de la tarde los peregrinos asistan a la santa misa que se celebra a las 18:00 h. Por último, cantos y alabanzas en la procesión, donde la santa se reencontrará con sus fieles.

La vida de la Santa

Santa Rita nació en Roca-Porrena, cerca de Cascia en 1381. Hija única, desde muy joven sintió especial predilección por el Evangelio. Su deseo era el de ingresar en un convento regido por la Orden de San Agustín pero sus padres le obligaron a contraer matrimonio con Pablo Fernando, un joven de Cascia. Maltratada por su esposo, pronto llegará la paz a su casa, justo cuando nazca el primero de sus dos hijos, Juan Santiago. Después llegaría Pablo María. Cuando contaba con treinta años, el marido de quien acabara siendo Santa Rita muere, y más tarde la peste acaba con la vida de sus dos hijos. Es entonces cuando decide acercarse al monasterio en el que quiso entrar cuando era joven, pero es rechazada al ser viuda. Al final, tras invocar a sus santos predilectos -San Agustín, San Nicolás y San Juan Bautista-, llega hasta el cenobio por cuarta vez, y finalmente acceden a su petición.

Con 61 años recibe el estigma de la espina en su frente. La llevaría durante 15 años. Sin embargo, pasado el tiempo, el dolor que le provocaba hizo que Santa Rita viviese recluida en la celda. Además, la espina despedía un hedor pestilente. Ella pidió a Dios que le curase para poder ir a Roma con motivo del Año Jubilar pero al regresar volvió a aparecer el estigma. Falleció con 76 años. Fue beatificada en 1628 por el Papa Urbano VIII y canonizada el 24 de mayo de 1900 por el Papa León XIII.

La relación con la rosa

Paralítica y aquejada de marasmo, un año antes de morir le pide a una prima suya que le llevara una rosa que había florecido en el huerto de su casa. Las novicias comienzan a preparar su funeral pensando que la monja está delirando. Era imposible encontrar una rosa en una etapa donde la nieve cubría las hermosas cumbres. A pesar de ello, su prima acude al huerto que le pidió y allí, en medio de la nieve, aparece una rosa. Al regresar al monasterio, las monjas quedaron sorprendidas, pues la prima de la novicia aparecía con una rosa entre sus manos.