El Rocío

¿Cerrará la Hermandad Matriz el Santuario del Rocío, el viernes por la noche, para propiciar que la Virgen salga al alba?

Hace tan sólo unos días, en una interesantísima reflexión, el Presidente de la Hermandad Matriz de Almonte, Juan Ignacio Reales, se atrevía a poner, negro sobre blanco, el que es un deseo y un sueño latente e indisimulado enraizado en el alma de miles de rocieros, almonteños y del resto del mundo: que la Virgen del Rocío salga al alba en la procesión extraordinaria que protagonizará el próximo 8 de septiembre. Una carta escrita a corazón abierto, publicada en el muro de su perfil oficial en una conocida red social, ha servido para expresar este anhelo, asegurando que es «un deseo mayoritario, en un anhelo y un clamor que cada vez nos llega con más fuerzas, de que la Virgen salga al alba, como un regalo y homenaje a nuestros mayores, a los que nos legaron esta devoción, para que ellos puedan disfrutarla como antiguamente, con luz del día, junto a sus hijos y nietos, unidos toda la familia».

Un deseo, tal vez incluso un ruego que no va en menoscabo de reconocer que «es cierto que lo más importante de esta procesión, como de cualquier otra, no es la hora de salida de la Virgen, sino que ésta transcurra de la mejor manera posible, con la mayor dignidad y el esplendor que la ocasión y Ella se merecen, estando todos unidos en torno a nuestra Madre y Patrona», subrayando que «por ello, para los que somos de mi generación, año arriba o año abajo, poco nos importa y en nada va a enturbiar nuestra alegría y felicidad, el hecho de que salga más tarde o más temprano, pues todavía podemos estar toda la noche y el día junto a Ella», pese a enfatizar su creencia de «que ese es precisamente el esfuerzo de generosidad que la Virgen nos pide a nosotros, y a los más jóvenes, a los que tienen la suerte de poder llevarla sobre sus hombros, o de poder estar junto a la reja, para sacarla en ese momento sublime y único en que se inicia la procesión».

«Que en esta extraordinaria ocasión, seamos generosos con aquellos que ya no tienen esa posibilidad, los que por su edad o su salud no pueden acompañarla toda la noche, los que ya no tienen fuerzas para llevarla, pero que lo hicieron durante muchos años, los que una vez nos cedieron el testigo, pero que ahora, por una vez, quieren recordar junto a sus hijos y nietos, aquellas procesiones de antaño, las que ellos vivieron, las que vivieron nuestros abuelos cuando coronaron a la Virgen», afirmaba Reales, al tiempo que ruega para que «no nos dejemos llevar sólo por nuestra voluntad, por nuestra indiferencia o nuestra lógica impaciencia. No nos perdamos en discusiones banales sobre cuestiones secundarias; no consintamos que el acaloramiento del momento o la presión minoritaria de unos pocos, por ruidosa que sea, se imponga al anhelo y al sueño de nuestro pueblo; creo que cualquier sacrificio que tengamos que hacer, para que algo tan bonito se haga realidad, merecerá la pena asumirlo».

Un guante arrojado a los almonteños, por parte de Reales quien no obstante, aseguraba que “en la procesión de la Virgen, el pueblo de Almonte es soberano”, una «expresión que resume una constante histórica, que todos conocemos y abogamos porque siga siendo así». Sin embargo, el presidente de la Matriz recuerda que «para que esa realidad pueda ser mantenida y defendida, ha de respetar el sentido original de lo que implica; esa soberanía no significa otra cosa que asumir, que al tener Almonte el privilegio de ser el pueblo elegido por la Virgen del Rocío, al tenerla como Patrona, hemos de actuar siempre con responsabilidad, con generosidad y con altura de miras, no de forma caprichosa, haciendo lo que nos venga en gana, sino pensando siempre en qué es lo que Ella quiere de nosotros, en cada momento».

A resultas de este sentimiento profundamente extendido, son diversas las voces en el entorno de la Hermandad Matriz en particular y en el pueblo de Almonte en general, que vienen apuntando con insistencia que existe la posibilidad de que se tome la determinación de que, al llegar el ocaso, y como es habitual cada día, las puertas del Santuario se cierren para facilitar que este deseo se convierta en realidad. Una posibilidad que, hasta el momento, carece de cualquier confirmación oficial y que, en cualquier caso, solamente sería posible si las circunstancias así lo permitiesen – así lo recalcan en el pueblo -, y que, al mismo tiempo, está levantando cierta controversia ya que, según defienden ciertas opiniones, podría contradecir este sentimiento generalmente aceptado de que es el pueblo soberano, más allá de recomendaciones y sugerencias, quien decide cuando sale la Virgen a la calle. De confirmarse estos rumores, se trataría de una excepción histórica, otra más que añadir al rosario de acontecimientos singulares que acontecerán en las próximas horas en la única aldea del mundo que no requiere de apellido para ser perfectamente identificada. Hay quien defiende, no obstante, que el rumor podría ser en realidad un globo sonda para testar la reacción de ciertos sectores del pueblo. Sea como fuere, las próximas horas determinarán si este rumor se materializa, o por el contrario se desecha una idea que, sea como fuere, se viene sopesando en determinados círculos.