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Chema Rodríguez: «Esta ciudad tiene unos códigos muy cerrados, que son los que precisamente la gente aplaude cuando viene a visitarla»

Gente de Paz entrevista al Cartelista de la Semana Santa de Sevilla 2021, quien aporta su opinión sobre el arte, su evolución profesional, la crisis sanitario – económica, los pintores de Sevilla y el propio cartel de las cofradías que descubriremos en unos días.

Chema Rodríguez nace en Triana en 1976. Su afición a la pinceles aparece en la niñez, como detallará el propio artista en las próximas líneas. Cursa los estudios de Bellas Artes en su juventud, recibiendo una beca de la Accademia Italiana di Belle Arti Pietro Vanucci de Perugia para estudiar allí su tercer año de Pintura. Se licencia en 1999 y tras realizar investigaciones en países como Estados Unidos, Suiza, Suecia o México logra el doctorado en la especialidad de Pintura en el año 2011.

Hoy en día es uno de los retratistas más destacados de toda España. Ha pintado a miembros de casas reales, políticos europeos y españoles, empresarios, economistas o cantantes.

El plano cofrade también ha contado con la maravillosa creatividad de Chema Rodríguez con joyas como éstas: el Cartel del Pregón Universitario de los años 2007 y 2012; el Cartel conmemorativo del IV Centenario de la Fundación de la Hermandad de las Tres Caídas de Triana; el Cartel de la Navidad Sevillana en 2008; el Cartel de la Semana Santa de Triana en 2012; y el Cartel de Junio Eucarístico en el año 2014.

Además de ello, el consolidado artista nos deleitó con el espléndido Cartel de las Fiestas de Primavera de Sevilla en el 2013, plasmando con luminosidad y frescura este período tan especial para la ciudad.

Tras conocer a modo de resumen su trayectoria artística, procedemos ahora a reproducir la entrevista con la que nos ha obsequiado el pintor.

Chema Rodríguez. Blue and White composition. Oil on wood panel. 50 x 42 cm. Foto: Chema Rodríguez.

– Procede de una familia de artistas. ¿Qué antecesor le ha servido de inspiración para su oficio?

Tengo bastantes antecesores, ya que mi familia siempre ha contado con artistas, empezando por mis padres a quienes muchos conocen. Pero por citar dos nombres principales os señalo al abuelo de mi padre, Juan Rivas, que sin ser reconocido, pudo vivir de la pintura compartiendo estudio con Virgilio Mattoni. Por parte materna, sí tenemos un pariente lejano destacado: Santiago Martínez, que fue uno de los pintores más elevados de su generación y amigo personal de Sorolla.

«(…) mi familia siempre ha contado con artistas, empezando por mis padres a quienes muchos conocen»

Chema Rodríguez. Un paisaje para Mikel. óleo sobre lino, 97 x 146 cm. Colección privada. Sevilla. Foto: Chema Rodríguez.

– Su obra guarda bastante relación con pintores contemporáneos como la gran artista Carmen Laffón. ¿Alguno de ellos le ha servido para conocerse más como pintor y evolucionar en sus creaciones?

Por supuesto. Me han servido los pintores del pasado y los contemporáneos. Se aprende de todos. De los clásicos como Velázquez o Murillo; y los contemporáneos como Carmen Laffón, Balthus o Antonio Agudo; los nombro bastante en mi tesis doctoral. En cualquier caso, evolucionas y los intereses varían dependiendo de la madurez, las emociones y cada una de las etapas personales.

«Se aprende de todos. De los clásicos como Velázquez o Murillo; y los contemporáneos como Carmen Laffón, Balthus o Antonio Agudo (…)»

Chema Rodríguez. Regina Roris, ora pro nobis. Oil on linen, 146 x 114 cm. Private collection. Sevilla. Foto: Chema Rodríguez.

– Usted borda la técnica del retrato, pero también ha ahondado en los paisajes. ¿Qué tipo de paisajes le gusta pintar?

Me encantan los paisajes, como cualquier otro tema que me lleve a lo importante. Da igual lo que pintemos. En mi caso este oficio es un camino individual, personal e intransferible de autoconocimiento. Es una especie de psicoanálisis, pero yo no me tumbo en un diván. La pintura es un camino individual, de trabajo personal … Mi intención es evolucionar, mejorar, conocerme; para afinar la piel que me separa del espíritu.

«En mi caso este oficio es un camino individual, personal e intransferible de autoconocimiento»

– ¿Cuándo empieza a definir su predilección por el retrato y por qué?

No tengo un recuerdo claro de cuándo comienzo a profundizar en el género del retrato. Tengo más conciencia del oficio como vocación. Desde que soy consciente de eso, no quise perder la oportunidad de sacar lo mejor de la pintura para definir mis gustos a lo largo del tiempo. Durante la carrera, a mitad de mis estudios universitarios, ya me di cuenta de la hondura que tenía esta profesión.

paleta de colores. Fotografía: Chema Rodríguez.

– ¿Recuerda su primer modelo? ¿Qué sentimiento le despertaba?

Mi primer modelo fue mi abuela que vivía con nosotros, y al mismo tiempo para conseguir que se concentrase, la ponía a pintar. Los dibujos de mi abuela eran extraordinarios a sus fantásticos 85 años, recordándome a los de los niños pequeños; y los míos tenían esa inquietud del estudiante de las Bellas Artes.

«Si voy rebobinando, todos mis recuerdos de infancia pasan por un papel y un lápiz»

Si voy rebobinando, todos mis recuerdos de infancia pasan por un papel y un lápiz. Los Reyes Magos me traían aquellas cajas grandes de juguetes, y a mí lo que me fascinaba era abrir con mucho cuidado aquellos papeles enormes para no romperlos. Eran blancos por dentro y de fantasía por fuera. Y además, era la única ocasión en el año en la que yo los podía utilizar y pintar, dando rienda suelta a mi imaginación. No he sido niño de juguetes. Lo primero fue el dibujo; el color y la pintura vinieron después.

Retrato de D. Felipe VI, Rey de España. 2019. óleo sobre lino. 95 x 122 cm. Colección Fundación Caja Rural del Sur. Sevilla. Foto: Chema Rodríguez.

– Ha retratado usted a figuras importantísimas y a las familias reales de muchos lugares de Europa, incluyendo al Rey Felipe VI. ¿Quién le ha cautivado o marcado personalmente?

Todos estos personajes de relevancia impresionan. Yo no me fiaría nunca, ni me conmueve ni me cautiva si el personaje no está a la altura del papel que representa. Obviamente sufren y aman igual que nosotros, pero cuando estás trabajando con un rey, un embajador o el rector de una universidad, tienen que impresionarte de manera particular porque tienen que satisfacer todo lo que se espera de ellos; y todo esto se ha de apreciar en la pintura.

«(…) cuando estás trabajando con un rey, un embajador o el rector de una universidad, tienen que impresionarte de manera particular porque tienen que satisfacer todo lo que se espera de ellos (…)»

– Seguramente tiene mil anécdotas. ¿Recuerda alguna que le traiga buenos recuerdos?

Tengo muchísimas. A lo largo de mi carrera he tenido de todo: Desde andar por la Quinta Avenida de Nueva York y que me pille alguien de mi barrio por allí y darme una alegría bárbara; comerme un bocadillo de Jamón en la Quinta Avenida entre museo y museo; me emociona haber pintado retratos en Suiza o Estocolmo, viendo tu obra por todo el mundo con la misión de ofrecer un mensaje tan bonito a tanta gente. Vivimos muy rápido para mensajes que no necesitan tanta velocidad.

Anécdotas muchas. Desde que se me muera una clienta en los brazos hasta acabar cantando sevillanas con un miembro de la Familia Real en mi estudio.

Chema Rodríguez. Retrato de Doña Soledad Becerril, Política. Óleo sobre lino. 2019. 162 x 130 cm. Defensor del Pueblo Español. Madrid. España. Foto: Chema Rodríguez.

– ¿Le suelen dar carta blanca para mostrar personalidad del retratado en el lienzo, o prefieren algo de carácter más reservado?

Depende. Los encargos se fraguan cada uno con una intención concreta. Lo ideal sería que me dejaran desplegar mi creatividad. Pero hay casos en los que no lo hacen. Particularmente me gusta complacer las expectativas de mis clientes. Es un servicio y yo no lo olvido. No soy un artista que haga comulgar a mis clientes con lo que salga de mi soberbia. Entonces yo creo que nos pone a prueba a todas las partes.

«Yo creo que para que las cosas salgan bien tenemos que poner de nuestra parte todos los implicados: el que encarga y el pintor»

Lo ideal es que yo comience a andar en una dirección, y desde su posición el cliente vaya andando hacia mí. Y no sabemos cuándo ni dónde exactamente, pero seguro que hay un punto de encuentro en el que nos vamos a sentar los dos a construir el proyecto. Yo creo que para que las cosas salgan bien tenemos que poner de nuestra parte todos los implicados: el que encarga y el pintor.

Chema Rodríguez. Sentado en el estribo. Carboncillo y grafito sobre papel de algodón hecho a mano. 163 x 110 cm. Colección particular. Londres. Foto: Chema Rodríguez.

– Usted ha declarado que el retrato le ahorra ir al psicólogo. ¿Se ha convertido en su forma de vivir y de expresarse?

Sí te lo ahorra porque la actividad del retrato que es lenta y constante te permite ver sombras que también te pertenecen. Con lo cual es una manera de vislumbrar la humanidad y todo lo que llevo dentro; y siempre desde la humildad la capacidad de mejorar. Eso es un reto diario pero se puede.

– El año 2020 ha sido un cuadro en sí mismo por las circunstancias sanitarias tan especiales que vivimos. ¿Qué detalle pintaría usted para retratar estos 12 meses?

Me gustaría hacer un cuadro no para contar lo que todos sabemos, sino para trasladar un mensaje de esperanza. Representaría un jarrón bonito, una porcelana llena de flores que hable de la vida, de la delicadeza y del efecto que tiene lo aparentemente inútil, como una flor cortada.

«Me gustaría hacer un cuadro no para contar lo que todos sabemos, sino para trasladar un mensaje de esperanza»

Chema Rodríguez. Carnations. Oil on linen. 60 x 40 cm. Private Collection. Foto: Chema Rodríguez.

– El mundo del arte se está resintiendo con la crisis sanitaria y económica que vivimos. ¿Cree que las instituciones están haciendo lo posible por mantenerlo a flote?

Está claro que todos los gremios están intentando defender su actividad. El arte y la cultura por supuesto. El gobierno debe dejar claras las prioridades: sanidad, educación, seguridad, etcétera; que debemos tener en la sociedad. La cultura es esencial, por supuesto; pero también la alimentación o la educación. Reconozco mis escrúpulos morales, ya que hay muchas prioridades antes que el arte.

Pero por otra parte, el arte es el mejor bálsamo o herramienta para esta crisis mundial tan dura; e incluso es una de las mejores maneras para denunciar la realidad social.

«el arte es el mejor bálsamo o herramienta para esta crisis mundial tan dura (…)»

Chema Rodríguez. The prayer. Oil on linen. 50 x 70 cm. Private Collection. Sevilla. Foto: Chema Rodríguez.

– ¿Cómo le ha afectado a usted profesionalmente la pandemia? ¿Ha influido en su obra?

No, no ha influido porque creo que hacen falta muchas pandemias para acabar con la fe en muchas personas entre las que mi incluyo. Vivo la fe todos los días, y quiero definirme como un hombre de fe; a pesar de que siempre necesito más. Pero no me ha cambiado la manera de trabajar ni de expresarme. Lo que sí es cierto es que la pandemia me ha tumbado muchos encargos, proyectos o exposiciones. He dejado de ganar dinero pero se ganan otras cosas porque era el momento adecuado para reordenar por dentro los estantes de tus emociones; y creo que en eso hemos salido fortalecidos.

«(…) hacen falta muchas pandemias para acabar con la fe en muchas personas entre las que mi incluyo»

– Hablemos de Sevilla. ¿Está al nivel artístico deseado o cree que se ha bajado el listón respecto a años y décadas pasadas?

Yo creo que es pronto para hacer una evaluación de las últimas décadas porque si hacemos un balance precipitado se nos escaparían grandes figuras que viven entre nosotros: Antonio Agudo, Carmen Laffón, Gordillo, Manuel Salinas, etc; hay artistas de un gusto exquisito y de una gran importancia. Otros no son quizás tan conocidos, una generación potente e influyente en las artes de toda España y a nivel internacional que están trabajando desde Sevilla -o proceden de aquí- como Rubén Guerrero, Fernando Clemente o Miki Leal.

Chema Rodríguez. Triana se va al Rocío. Temple y óleo sobre lino. 29 x 42 cm. Colección particular. Sevilla. Foto: Chema Rodríguez.

Pienso que siempre hay “dos bandos”: los artistas que producen con códigos más contemporáneos y los más tradicionales. Yo no sé en qué equipo jugaría, ciertamente. En este sentido Sevilla queda bien representada gracias a su propia idiosincrasia. Esta ciudad tiene unos códigos muy cerrados, que son los que precisamente la gente aplaude cuando vienen a visitarla: la Semana Santa, la Feria, la cultura gastronómicas de tapas, sus calles encaladas, el Barroco, etc.

«La mayoría de los sevillanos es muy sensible a la belleza por vivir con pasión todas sus tradiciones»

¿Qué es lo que queremos? ¿Ser modernos o tradicionales? En mi opinión avanzamos con mucha solemnidad. Debido a esto opino sinceramente que es una plaza complicada para vivir del arte por muchos motivos, pero siempre interesa. La mayoría de los sevillanos es muy sensible a la belleza por vivir con pasión todas sus tradiciones. Es un discurso para hablar largo y tendido porque hay muchas contradicciones, pero todas son maravillosas.

– ¿Qué le supuso en su momento anunciar las fiestas de primavera en la capital?

El orgullo más grande que puede sentir un artista sevillano; y si es de fuera, que ame a Sevilla.

Chema Rodríguez. Cartel de las Fiestas Mayores 2012. Sevilla. Foto: Ayuntamiento de Sevilla.

– ¿Cree que esa obra fue entendida por los sevillanos o es a día de hoy un sugerente enigma por descubrir?

Bueno, hay de todo. Hay muchos sevillanos, y en cualquier caso somos una población preparada del siglo XXI. Mi cartel es de los que está envejeciendo bien con el tiempo, y la gente lo está llevando a la categoría de clásico. Podría haber hecho algo de vanguardia, pero opté por favorecer la estética de las casetas de feria; si tienen un código concreto mi cartel también debía tenerlo.

«Mi cartel es de los que está envejeciendo bien con el tiempo, y la gente lo está llevando a la categoría de clásico»

– ¿Cómo afronta su designación como cartelista de la Semana Santa 2021?

Con muchísima alegría. Es un privilegio poder hablar de algo que nadie nos puede robar, nuestras devociones. Las veneramos cada día desde lo cotidiano y les tratamos como uno más de la familia. Realmente es un privilegio poder contar esa vivencia popular en forma de cartel.

«Es un privilegio poder hablar de algo que nadie nos puede robar, nuestras devociones»

Chema Rodríguez. Cartel Pregón Universitario. 2007. Sevilla. Foto: Archivo Gente de Paz.

– ¿Veremos un retrato, una composición o un paisaje?

Se verá un autorretrato, se verá lo que siento. Y voy a intentar representar a todos los sevillanos. Da igual lo que vayáis a ver, sea un paisaje, composición o retrato. Me voy a abrir en canal para mostrar mis emociones.

«El tema es como el artista conciba la obra. Será mi desnuda verdad sobre el cartel de la Semana Santa»

– ¿Qué tendrá este cartel que no hayamos visto antes en sus predecesores?

No lo sé. Vais a ver el cartel de Chema Rodríguez. Cada artista con nombres y apellidos nos regala su visión. El tema es como el artista conciba la obra. Será mi desnuda verdad sobre el cartel de la Semana Santa.

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