En el presente año de 2018 se conmemora el primer centenario de la colocación del azulejo de María Santísima de la Amargura Coronada en la fachada lateral de la sevillana Iglesia de San Juan de la Palma, sede canónica de la corporación del Domingo de Ramos.
El azulejo fue pintado por el artista aristócrata Manuel de la Lastra y Liendo, marqués consorte de Benamejí, siendo realizado en el Taller «La Bética» de Sevilla. Mide 1,95m x 2,25m. La escena reproduce la imagen de la Virgen de la Amargura acompañada de San Juan Evangelista, tal y como procesiona cada Domingo de Ramos, sobre un fondo de paisaje neutro. En el extremo inferior aparece una leyenda en la cual se puede rezar «El Marqués de Benamejí pintó para la Hermandad de Ntro. Padre Jesús del Silencio y Ntra. Sra. de la Amargura en el año de MCMXVIII«.

La estructura arquitectónica del retablo sigue, en líneas generales, el modelo impuesto en 1912 por Pérez de Tudela en el azulejo de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, situado en la fachada de la Parroquia de San Lorenzo. En el retablo cerámico, la Virgen de la Amargura luce el manto procesional azul, bordado en 1905 por Juan Manuel Rodríguez Ojeda. Esta pieza fue vendida en 1926 a la hermandad del Desconsuelo, de Jerez de la Frontera, por 19.500 pesetas, pagadas en varios plazos.
El azulejo fue donado por el mismo marqués de Benamejí. Como agradecimiento, la hermandad nombró a Manuel de la Lastra y Liendo consiliario honorario, siendo su esposa, María de la Concepción Castrillo y Sanjuán, nombrada camarera de la Virgen. Además, posteriormente ocupó el cargo de teniente de hermano mayor en las juntas de gobierno que se suceden hasta el año 1929. Según el acuerdo tomado en cabildo general de hermanos, celebrado el 14 de abril de 1918, las obras de albañilería para colocar el azulejo se hicieron a expensas del párroco de San Juan de la Palma, José Vilches, atendiendo «al ofrecimiento que había hecho».

Haciendo referencia a otros azulejos de la Virgen de la Amargura en Sevilla, destacaremos el colocado en la fachada del Convento de las Hermanas de la Cruz, obra del pintor sevillano Juan José Macías Luque en 1960, pasando por ser uno de los más conocidos de la religiosidad sevillana. También la corporación del Domingo de Ramos conserva un azulejo conmemorativo en la Parroquia de San Julián, la sede canónica fundacional de la cofradía, que no recoge otro momento que el tercer centenario fundacional de la hermandad en 1996. Curiosamente, en 2018 hace tres siglos que la cofradía salió por última vez de este templo. No obstante, su traslado hasta San Juan de la Palma no tuvo lugar hasta 1724, motivado porque la hermandad y el párroco de San Julián no mantenían buenas relaciones.
En estos días, la corporación sevillana celebra solemne septenario en honor de María Santísima de la Amargura, comenzando a las 20h y presidida por el fraile carmelita Francisco Daza Valverde. Los cultos culminarán el próximo domingo día 11 de febrero, cuando a las 11:30h la cofradía celebre solemne función principal de instituto, oficiada por el director espiritual de la hermandad, Jesús Maya Sánchez, pbro.




