Ciento cincuenta años de la llegada a San Lorenzo: la singular exposición de La Soledad en el Ayuntamiento

El alcalde de Sevilla, Juan Espadas, inauguró el pasado jueves la exposición ‘Soledad, 150 años de San Miguel a San Lorenzo’, una muestra organizada por esta corporación del Sábado Santo en el Ayuntamiento hispalense que se prolongará hasta el próximo 19 de octubre. Se trata de una de las actividades con las que la Hermandad de la Soledad conmemora el 150 aniversario de su traslado desde la Parroquia de San Miguel a la de San Lorenzo. El horario de visitas es de lunes a sábados de 11 a 14 horas y de 17:30 a 20:30 horas; los domingos 7 y 14 de octubre sólo permanecerá abierta la exposición en jornada matutina.

Más allá de su significación para la Hermandad de la Soledad, la exposición ofrece un importante testimonio patrimonial, con esculturas, pinturas, documentos y otros recuerdos de la desaparecida Parroquia de San Miguel, así como una selección de importantes obras de arte de la Parroquia de San Lorenzo. Además, también han participado en la exposición la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, la Parroquia de la Magdalena, la Archicofradía de Jesús Nazareno, la Hermandad de la Santa Caridad, las Esclavas del Divino Corazón, la Fundación CEU San Pablo y otras entidades y particulares con la cesión de diversas piezas artísticas.

La exposición recibe al visitante con una bella instantánea de la singular imagen de Nuestra Señora de la Soledad, una talla anónima del siglo XVI, flanqueada por dos documentos inéditos: uno relativo en 1868, que describe los desfiles procesionales de la Semana Santa de 1868 –última salida de la corporación desde San Miguel-, y otro perteneciente a 1869 -que esta vez indica la primera salida de la cofradía desde San Lorenzo-.

Una de las grandes aportaciones de esta exposición es el Arcángel San Miguel, espléndida obra de Francisco Dionisio de Ribas (siglo XVII), cedido por la Hermandad del Silencio, que presidía el templo desaparecido. Para esta ocasión, ha sido restaurado, en una primera fase por José Joaquín Fijo y Almudena Fernández, que han recuperado su policromía. Entre las esculturas procedentes de la Parroquia de San Lorenzo destacan las tallas de San Lorenzo, atribuida a Martínez Montañés, y la Virgen de la Cinta, imagen gótica atribuida a Mercadante de Bretaña, así como la Inmaculada de origen italiano que preside la Capilla del Sagrario y los ángeles lampareros de Benito Hita y Castillo.

Entre las pinturas que incluye la exposición destaca el retrato de Miguel Mañara, obra de Valdés Leal en 1687, cedido por la Hermandad de la Santa Caridad. También se puedo ver un tondo de la Madonna del Velo, atribuido a Rafael de Sanzio, cedido por El Silencio junto a otras siete destacadas pinturas que también estuvieron en la Parroquia de San Miguel. Se incluye, además, el único cuadro que representa el derribo de ese templo, cedido por un coleccionista particular. Otras obras han sido prestadas por la Real Maestranza, retratos sobre sus miembros, y la familia del conde de Santa Coloma. Entre las pinturas de San Lorenzo están varios cuadros de Domingo Martínez y de Fray Miguel de Herrera.

La muestra contiene, además, testimonios biográficos de personajes ilustres, como el pintor Diego Velázquez -casado en San Miguel- o el poeta Gustavo Adolfo Bécquer y el músico Manuel Font de Anta -ambos bautizados en San Lorenzo-, procedentes de los archivos de las parroquias de San Miguel y San Lorenzo. Igualmente, aparecen históricos documentos de La Soledad, como una reproducción de las primeras reglas de la cofradía de 1557, descubiertas recientemente en Filadelfia, o las bulas pontificias de indulgencia para la visita a la capilla soleana, de la cual se ha expuesto una maqueta de reconstrucción. Del mismo modo, la corporación ha mostrado fotografías del hábito nazareno, que la hermandad ha mantenido desde sus orígenes, así como el lienzo anónimo del siglo XVII que muestra una dolorosa bajo palio y que conserva la Hermandad del Silencio, del cual se presume que sea la Virgen de la Soledad, que procesionó de esta manera entre 1606 y 1691.

También destaca la sección dedicada al beato Marcelo Spínola, que incluye documentos y recuerdos personales cedidos por las Esclavas del Divino Corazón y un retrato aportado por la Fundación San Pablo CEU.

Entre los enseres procesionales expuestos por la Hermandad de la Soledad, destacan el paso, el manto de salida (siglo XIX) y las diademas de la Virgen. Además, aparecen insignias pertenecientes a cada una de las cinco hermandades que componen la cofradía actual, como el crucifijo de la Hermandad Sacramental de San Juan de Acre, los simpecados de diario y de gala de Nuestra Señora de Roca-Amador o el altar portátil perteneciente a la Sacramental de San Lorenzo, siendo todas estas piezas del siglo XVIII, así como libros de reglas y de actas relativos a cada una de estas corporaciones. Igualmente, se han podido observar en la muestra cuatro sayas de la Virgen de la Soledad: la de salida y la de Todos los Santos, ejecutadas por Rodríguez Ojeda hacia 1900; la saya torera heliotropo, realizada probablemente por Antonio Manfredi en 1967; y la saya negra de cultos, bordada en 1970 por los sobrinos de José Caro.