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De Cerca, Sevilla

Concepción Moreno: “Aún hay hermandades que creen que es mejor estrenar que conservar”

"Los restauradores somos como médicos y cada paciente tiene sus problemas y sus incompatibilidades"

"¿Alguien se pondría en manos de una persona que no fuese titulado en Medicina para que le curase una dolencia?"

Concepción Moreno es actualmente directora de Mito Editorial, aunque la gran mayoría la conoce por su profesión de restauradora. Por sus manos han pasado no pocas obras de arte, algunas de las cuales han revelado aspectos bastante sorprendentes, y que ella nos cuenta a continuación.

“La aplicación de sucesivas capas de barnices, y la oxidación de éstos, así como los retoques o repintes para “reparar” pérdidas, las desvirtúan estética y artísticamente”

― Experiencia con la retablística, la talla policromada y lienzos. En torno a estos últimos, ¿cuáles son los males que más les acechan?

Existen varios factores que afectan a las obras de arte independientemente de sus materiales constitutivos y técnicas de ejecución. Generalmente hablamos de los factores medioambientales degradantes (temperatura, humedad, luz, polución….), los biológicos (ataques microbiológicos, insectos, roedores….), los relacionados con la técnica de ejecución (deficiente técnica, pintores “innovadores” con respecto a la utilización de materiales, elección y aplicación matérica….) y el factor humano (manipulación e intervenciones no adecuadas). En cuanto a las obra pictóricas sobre lienzos, influye además en su estado de conservación, los movimientos de la tela y la degradación de ésta, la degradación del bastidor y sus sistemas de montaje-anclaje y sistemas de expansión (cuñas que mantienen la tela con su tensado óptimo), la adherencia entre las distintas capas que componen la obra (adhesión de la preparación a la tela, y del color a la preparación). Asimismo, la aplicación de sucesivas capas de barnices, y la oxidación de éstos (que aparecen tostados, amarillentos o azulados), así como los retoques o repintes para “reparar” pérdidas, las desvirtúan estética y artísticamente.

“En la Cruz de Guía del Gran Poder se utilizó un pigmento que se prohibió por el envenenamiento producido a los artistas. Es simple casualidad, pero curiosamente se encuentra veneno en el elemento que simboliza la traición, en la bolsa de monedas de Judas.”

Antes y después de la Cruz de Guía de la Hermandad del Gran Poder de Sevilla. Detalle. Francisco Antonio Gijón (s. XVIII). IAPH.

― Entre las obras restauradas, la Cruz de Guía del Gran Poder y una curiosa historia con las monedas.

Sí. Siempre en las intervenciones aparecen datos curiosos o anecdóticos, algunos derivados de los análisis científicos y de la interpretación de los datos que original. En el caso de la Cruz de Guía de la Hermandad del Gran Poder se detectó una policromía subyacente o inferior en la bolsa de monedas de Judas. No olvidemos que la Cruz presenta todos los símbolos y objetos que participaron en la Pasión. En este caso se trababa de un pigmento amarillo con un alto contenido en arsénico. Este pigmento se utilizó sólo unos años, prohibiéndose por el envenenamiento producido a los artistas (pasó a utilizarse como raticida e insecticida). Es simple casualidad, pero curiosamente se encuentra veneno en el elemento que simboliza la traición, en la bolsa de monedas de Judas.

“Me apasiona el contacto directo con las obras de arte”

― ¿Qué es lo que más le apasiona de la restauración?

Siempre me apasionó, desde pequeña. Ahora me apasiona el contacto directo con las obras de arte. En ocasiones los restauradores estamos delante de ellas aún más tiempo que pasó el propio artista realizándola. Es apasionante ver los detalles, las pinceladas, los detalles desapercibidos de la ejecución y del artista, comprobar cómo se realizó la obra (se comprueba por dónde comenzó, sus rectificaciones, los puntos fuertes y los débiles del artista….)

Antes y después del rostro de uno de los ángeles lampararios del Convento de Santa Inés de Sevilla. Se encontró la firma de Roldán en su interior (finales XVII).

― ¿Cuál ha sido la obra que más problemas le ha deparado a la hora de restaurarla?

Cada obra tiene su problemática. Yo siempre digo que somos como médicos y cada paciente tiene sus problemas y sus incompatibilidades. No se pueden generalizar los tratamientos ni los materiales a utilizar. Recuerdo varias, “varios pacientes en estado grave”, entre ellas el Tríptico Mural de la Enfermería del Convento sevillano de Santa Inés. Era una pequeña pintura de aproximadamente 5,50 m2 de finales del siglo XVI. Debido a problemas del muro, la pintura se desprendió de éste cayendo al suelo más de un 70% de su superficie, provocando su rotura en varios centenares de pequeñas piezas. Afortunadamente las monjas las recogieron cuidadosamente todas y las guardaron durante varios años hasta que la Consejería de Cultura, a través de su Dirección General de Bienes Culturales, abordó la rehabilitación y restauración de parte del conjunto conventual. Junto con tres compañeros estuvimos durante semanas consolidando y limpiando las piezas para reconstruir ese importante “puzle artístico”. Se consiguió reconstruir más del 90% de la superficie y recuperar esta importante obra pictórica, desafortunadamente en la clausura y no a la vista pública. También, sin ser difícil, es muy duro intervenir en obra pétrea en el exterior.

“Ninguna obra ha sido creada para un museo, todas están por tanto descontextualizadas”

― ¿Y la que más le ha sorprendido? ¿Por qué?

Tengo un especial recuerdo de la intervención en el Cristo de los Pobres, que se venera en la Iglesia de las religiosas del Sagrado Corazón de María (Mairena del Aljarafe), procedente del extinguido Convento del Valle de Sevilla. Fue un encargo realizado a mi compañero Francisco Marín para el que contó conmigo. Era un Cristo indiano, realizado en fibra de pita y madera de magüey del siglo XVI. Nos sorprendió su construcción interna, los materiales y forma de utilizarlos, la impresionante unción que reflejaba la imagen, su escasísimo peso pese a su gran envergadura…. Era un tipo de obra que sólo pasa una vez en la vida de un restaurador. Y pasaron numerosos restauradores. Mi compañero y yo decidimos contar con otra compañera pero encontró trabajo y se marchó; contactamos con otro compañero y ocurrió lo mismo, y otra vez y otra. Parece que el Señor repartía trabajo… o sólo quería que lo interviniéramos nosotros.

Ejemplo de cómo nos encontramos el último cuerpo de un retablo cuando comenzamos la intervención (s. XVIII) Córdoba.

― Hay una corriente que afirma que los museos son espacios sin alma, almacenes que acumulan obras de arte que están en un espacio para el cual no fueron concebidas. ¿Qué opina de esta afirmación?

Evidentemente ninguna obra ha sido creada para un museo, todas están por tanto descontextualizadas. Pero las obras de los museos no se hubiesen conservado sin estas instituciones. En ellas se mantienen las obras en perfecto estado de conservación y con las condiciones ambientales óptimas. La mayoría de las obras de nuestros museos proceden de iglesias y conventos desamortizados en el s. XIX. Hubiesen terminado en manos privadas (que no permitirían su disfrute) o fuera de España. Quizás lo que le falte a los Museos sería explicar y situar en su contexto las obras, instituciones que interpreten más que muestren. Pero esto no se puede hacer con la gran cantidad de obras que albergan.

“No olvidemos que los miembros de las Juntas de Gobierno no son especialistas en patrimonio. Desconocen el valor artístico e histórico de piezas de su propiedad”

― Desde su perspectiva, ¿son hoy en día más conscientes las hermandades del patrimonio que tienen?

Poco a poco, queda mucho por hacer. Aún hay hermandades que creen que es mejor estrenar que conservar. No olvidemos que los miembros de las Juntas de Gobierno no son especialistas en patrimonio. Desconocen el valor artístico e histórico de piezas de su propiedad. Cada vez más conscientes de sus imágenes titulares, pero desconocen el valor artístico e histórico de piezas y obras de su propiedad, incluyendo patrimonio documental. En otras ocasiones es el presupuesto el que manda.

“¿Alguien cree que tratar una obra de arte, algunas con siglos de antigüedad, lo puede hacer cualquiera con un cursillo de tres meses y no con una Licenciatura?”

― ¿Hay mucho intrusismo en la profesión de restaurador?

Antes y después del rostro de la Virgen, del Díptico de la Anunciación, de la Iglesia del Carmen de Antequera (Málaga) del pintor Antonio Mohedano (s. XVII). IAPH

Si. Como dije antes, el tema económico influye. Siempre se quiere gastar lo menos posible. No se piensa que contar con un profesional es una inversión y una garantía y seguridad para la obra. Se suele decir que lo barato sale caro, y aquí, nunca mejor dicho. Otras veces, porque piensan que los restauradores somos bastante meticulosos para la obra a tratar. Pero nosotros mejor que nadie sabemos qué necesita cada obra con las máximas garantías. Pienso: ¿alguien se pondría en manos de una persona que no fuese titulado en Medicina para que le curase una dolencia?, posiblemente sí, existen los curanderos…. ¿Alguien se atrevería a ejercer la Medicina sin ser médico? También, ilegalmente. ¿Alguien cree que tratar una obra de arte, algunas con siglos de antigüedad, lo puede hacer cualquiera con un cursillo de tres meses y no con una Licenciatura (ahora Grado)? Curanderos, ilegales y osados, creo que lo he dicho todo.

― ¿Qué retablo no restaurado por Concepción Moreno considera que ha sido una de las mejores intervenciones llevadas a cabo en los últimos años?

Cualquier obra restaurada por un colega es una buena intervención. No quiero olvidarme de nadie.

― Es directora de MITO Editorial. ¿Cómo surgió este proyecto?

Este proyecto nada tiene que ver con la Conservación-Restauración. Es un proyecto que poco a poco se va forjando. Somos una marca registrada. Está surgiendo, aún, como una editorial bajo demanda pero con distribución, que dé cabida a temas de investigación e innovadores, en las áreas de arte, nueva literatura, obras infantiles, trabajo social, o re-ediciones. Las editoriales no suelen apostar por la investigación, normalmente relegada a pequeños grupos interesados en cada tema y, y por tanto, poco rentables. Pero creo que es importante dar luz a trabajos de este tipo. Aunque los beneficios sean escasos queda la satisfacción de servir a su difusión.

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