Sevilla

Concluye la restauración del paso de misterio de La Lanzada

El dorador y restaurador Francisco Pardo Jiménez está culminando durante las últimas semanas la restauración del paso de misterio de la Sagrada Lanzada. Una magnífica intervención que lamentablemente no se podrá ver en la calle el próximo Miércoles Santo, pero que la corporación de San Martín espera que en junio sea la pieza central de la exposición que dentro de los actos del 425 aniversario fundacional tiene prevista celebrar en el Ayuntamiento de Sevilla. Esta última fase de la restauración se suma a la culminación de la intervención acometida sobre los candelabros que quedaban por restaurar y dorar, junto con los basamentos y crestería, para, de esta forma, completar la restauración y dorado de los mismos que fue culminada en diciembre del pasado año. Una intervención que ya ha concluído con el empleo de oro triple grosor italiano de 23 y tres cuartos de kilates, de máxima calidad, presentando las piezas un aspecto envidiable.

El paso de la Lanzada es uno de los más grandes de la Semana Santa de Sevilla. Tiene unas dimensiones de 2,26×5,06×1,59 metros. Es de estilo gótico florido. Fue diseñado por Luis Jiménez Espinosa en 1944. El conjunto está inspirado en la crestería del retablo mayor de la catedral de Sevilla. Los ángeles que sujetan los escudos de las órdenes religiosas a las que está agregada la hermandad, en las cuatro esquinas del paso, están inspirados en los realizados por Lorenzo Mercadante de Bretaña en 1454 para el sepulcro del cardenal Juan de Cervantes de la catedral. 

El escudo de la parte frontal del paso tiene una cartela con el escudo de la hermandad y otra con el escudo de Sevilla, cubiertos por una corona real. Fue realizado a partir de 1945 por el diseñador con la ayuda de Manuel Guzmán Bejarano, Antonio Vega Sánchez, Antonio Martín Fernández y Manuel Morillo Bernal. También intervinieron Rafael Barbero Medina y Luis Ortega Bru. 

Se procesionó con él por primera vez, sin estar acabado, en 1950. En 1952 se terminó de tallar. Entre 1953 y 1955 fue dorado por Serafín Jiménez Pérez. En 1961 la riada del Tamarguillo hizo que el local de la hermandad se inundase y el paso tuvo que ser dorado de nuevo por Serafín Jiménez. Entre 1995 y 1996 fue restaurado por Artesanía Arosa y por Manuel Calvo Camacho entre 1997 y 1999.

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