La última manifestación de fe en las calles cordobesas
Las calles de Córdoba se convertirán este sábado 27 de diciembre en un escenario de fervor y tradición, al acoger la última procesión del año, protagonizada por la imagen del Divino Pastorcillo del Redil Eucarístico de la Divina Pastora. Este evento, que combina devoción, arte y participación juvenil, se consolida como un momento destacado en el calendario religioso y cultural de la ciudad, donde la religiosidad popular se entrelaza con la transmisión generacional de valores y ritos.
La procesión representa un acto donde la solemnidad se mezcla con la frescura de la juventud, ya que el cortejo se compone principalmente de niños y adolescentes que, bajo la guía del Grupo Joven del Redil Eucarístico de la Divina Pastora, acompañan con entusiasmo la imagen durante un recorrido que se prolonga por más de dos horas. Este acompañamiento no solo otorga un carácter pedagógico y formativo, sino que también subraya la importancia de la continuidad de la tradición cofrade en las nuevas generaciones.
Recorrido: un itinerario cargado de historia, devoción y solemnidad
La procesión partirá a las 16:30 desde la Plaza de Capuchinos, iniciando un itinerario que combina la solemnidad del cortejo con la precisión de su dirección: el Divino Pastorcillo avanzará sobre la mesa estrenada el año pasado, mientras que Juan Luque, al frente como capataz, coordina cada movimiento con precisión y respeto. Desde su punto de partida, el cortejo recorrerá Conde de Torres Cabrera, continuará por Domingo Muñoz, Ramírez de Arellano, Góngora y San Álvaro, hasta alcanzar la Plaza de San Miguel y proseguir por San Zoilo, manteniendo el itinerario del año anterior que garantiza la simbiosis con el barrio de Capuchinos.
El regreso hacia la sede canónica seguirá por Conde de Torres Cabrera, enlazando con Obispo Fitero, Cardenal Toledo, Ramírez de las Casas Deza, Carbonell y Morand, Bailío, hasta culminar nuevamente en la Plaza de Capuchinos, donde se espera la entrada del paso alrededor de las 19:00. Este trayecto, que recorre calles históricas y plazas emblemáticas, se convierte en un verdadero paseo de fe, memoria y estética urbana.
La música: un hilo conductor de emociones
La Agrupación Musical de El Carpio volverá a acompañar con sus sones esta procesión, consolidando su papel como elemento indispensable en la creación de un ambiente solemne y emotivo. En esta edición, la formación estrenará la marcha “Divino Pastor”, compuesta por Francis Fernández Acosta, concebida como una expresión de gratitud hacia la corporación de Capuchinos. La obra musical no solo acompaña los pasos de la imagen, sino que también aporta un matiz distintivo y novedoso a esta hermosa tradición sobrevenida, reforzando la riqueza patrimonial y cultural de la celebración.
Así, la procesión del Divino Pastorcillo se erige como un símbolo de continuidad, participación y devoción, donde cada detalle —desde el paso y su capataz hasta el itinerario y la música— se conjuga para ofrecer a la ciudad un cierre de año cargado de alegría, emoción, estética y trascendencia espiritual.





