La Crónica | Córdoba se hace catedral para acoger al mismísimo Dios

El Corpus brilló un año más

La Solemnidad del Corpus Christi que ha tenido lugar, este domingo 2 de junio, ha comenzado con la solemne Eucaristía en la Santa Iglesia Catedral que ha sido presidida por el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, y concelebrada por el Cabildo Catedral y el clero de la ciudad, con la novedad del adelanto de media hora con respecto al año pasado. A continuación, Jesús Sacramentado ha sido llevado bajo Palio de Respeto hasta la Custodia de Arfe, desde donde el Señor ha bendecido y brillado por las calles de Córdoba.

La Procesión del Corpus se ha vuelto a vivir con una intensidad suprema y con el esplendor que recuperó el pasado año. Comenzaba con un sol en todo lo alto y que recordaba al refrán de “tres jueves que relucen más que el sol…”. Con un Patio de Naranjos lleno de fieles y un gran número de representaciones de Hermandades y Cofradías y de movimientos eclesiales de la Diócesis que han ayudado a que la Procesión Eucarística sea la más importante de todas las procesiones del año. La Imagen de Nuestro Padre Jesús de la Fe en su Sagrada Cena, acompañado del apostolado que conforma el misterio, ha vuelto a estar entronizado en la mesa del Corpus de la cofradía, que lucía los antiguos candelabros del paso de la Virgen del Tránsito. A hombros de la cuadrilla que dirige magistralmente el capataz Carlos Lara, el misterio ha recorrido las calles de la ciudad al compás de la excelente banda de música Tubamirum, que ha escogido un exquisito repertorio para acompañar al misterio que representa, cada Jueves Santo, la institución de la eucaristía.

En torno a las 20 horas, a los sones de Caído y Fuensanta, que abría el cortejo, la procesión se ponía en la calle, para recorrer un itinerario que ha discurrido por Cardenal Herrero, Magistral González Francés, Cardenal González, San Fernando, Diario de Córdoba, Claudio Marcelo, Plaza de las Tendillas, Jesús y María, Ángel de Saavedra, Blanco Belmonte, Conde y Luque, Deanes, Judería y Cardenal Herrero. El paso de la impresionante custodia de Arfe, mandada por David Pinto Sáez, ha contado con el impecable acompañamiento musical de la Banda de Música de la Esperanza de Córdoba, que ha vuelto a ofrendar un magnífico repertorio, acorde al nivel de la procesión que hoy ha tenido lugar.

Durante el recorrido, un gran número de fieles esperaban encontrarse cara a cara con Su Divina Majestad. Las hermandades han vuelto a tener el protagonismo que merece esta cita esencial. Más de una decena han montado un altar para honrar al Santísimo a su paso, destacando los Altares de Ánimas, Amor, Sentencia y Merced. Un cúmulo de elementos que han vuelto a ayudar para potenciar una celebración que debe profundizar por este camino para recuperar el esplendor perdido y convertirse en una de las jornadas más importantes del año en la Córdoba cofrade. Especialmente emocionante ha sido volver a presenciar al Señor en la Custodia transitar entre el pueblo que esperaba a su Divina Majestad en la icónica plaza de las Tendillas. Muy especial ha sido, también, contemplar la entrada en este enclave del Señor de la Fe, con su apostolado, dando realce a esta celebración.

En torno a las 23 horas ha hecho su entrada en la Santa Iglesia Catedral la Custodia de Arfe, con ausencia de numerosas hermandades que debido a los cortes producidos desde las Plaza de las Tendillas hasta la Catedral, provocados por la escasa pericia de los miembros de la Vocalía de Estación de Penitencia de la Agrupación de Cofradías, responsables de organizar la procesión. Una organización que ha dejado mucho que desear y que pone en evidencia la imprescindible revolución que debe de acometer, en este ámbito, la nueva Junta de Gobierno que tome posesión en los próximos meses en la sede de Isaac Peral.

Tras llegar al Patio de los Naranjos, y esperar la entrada de la Custodia al interior de la Santa Iglesia Catedral, donde se ha procedido a la Bendición del Santísimo de manos del Señor Obispo, el Señor de la Cena ha emprendido el camino de regreso a su Parroquia de Beato Álvaro de Córdoba, para poner fin a un día para el recuerdo, pese a las cuestiones a perfeccionar, en lo que a la organización del cortejo se refiere, que ha inundado del «Amor de los Amores» el corazón de la ciudad de Córdoba.