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El Capirote, Opinión, Sevilla

Corporativismo

Suele afirmarse que el periodismo es una de esas profesiones donde el corporativismo está más que presente. Por mucho que lo repitan no hay más que ir a la facultad de Comunicación para darse cuenta de que es más una leyenda urbana que otra cosa. Una de tantas historias que suelen contarse hasta la saciedad pero que, llegado el momento, brilla por su ausencia.

Hace unas semanas cerraba El Correo TV, un canal que ofrecía información cofrade cada martes y que en Semana Santa ponía paz a la hora de coger el mando porque todos nos sentábamos con la familia o amigos a ver por dónde estaba tal cofradía, cuántos minutos había de retraso o por dónde podíamos acceder a ver el cortejo gracias a la información que ofrecían al instante. Ni qué decir tiene cuando llovía y nos quedábamos en casa, en el barrio de la Macarena, todos frente al televisor esperando que alguna hermandad decidiera realizar estación de penitencia y lanzarnos rápidamente hasta las plazas y barrios, por lejos que estuvieran.

A este canal lo echarán de menos los ancianos que no podían salir, a quienes tenían una operación y se quedaban en casa haciendo reposo o en el hospital, y todos los que amamos la Semana Santa. Y los que no la aman también. Porque todavía recuerdo cómo un buen amigo mío sintonizaba El Correo TV para ver por dónde pasaba la cofradía y así esquivar el cortejo.

El cierre del canal supone también un golpe a la libertad de expresión, a poder contar de otro modo nuestro día a día, a ofrecernos imágenes inéditas, entrevistas, reportajes históricos, y parece que, pasado un tiempo, el corporativismo se ha echado en falta.

Vaya por delante que nunca he pisado las instalaciones de El Correo ni conozco a ninguno de sus integrantes. Tampoco realicé las prácticas allí, aunque sí lo hicieran amigos míos. Pero hay que echar la vista atrás en temas como este para darse cuenta de que no habría estado de más que quienes están en el mundo de las cofradías, periodistas, fotógrafos, cámaras, han pasado de largo sin ni siquiera mandar un mensaje de ánimo a quienes sacaban adelante un canal que bullía con nuestras tradiciones.

Aunque la gran mayoría han mostrado su rechazo al cierre del canal, sí es cierto que otros conocedores del medio han preferido hacer mutis por el foro y ni se han inmutado ante un hecho que afecta a todos. Los hay que han preferido quedarse sentados esperando una llamada en vez de salir a buscar la noticia, los que batieron su moral en duelo y también los que no tenían nada que ver.

Y aquí tenemos un ejemplo en el que llegamos a ver el verdadero corporativismo. Y también en los pregones, donde nadie critica al de su círculo, aunque le caiga mal y haya hecho un discurso que posteriormente hayan calificado como una actuación de Got Talent, con una total ausencia de crítica constructiva, alimentando el ego de quienes levantan la cabeza y saludan como si fueran uno de aquellos políticos que no cumplen su palabra.

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