Tres costaleras sevillanas, María Ángeles León, Esperanza Bazán y Sonia Elías, dos de las que se presentaron a la igualá de la Hermandad del Divino Perdón hace unos días, han acudido al programa radiofónico de Canal Sur Radio El Llamador, para explicar sus motivaciones y su visión acerca de un asunto que algunos envuelven en polémica. En su intervención, Esperanza, ha explicado que han acudido a la igualá del paso de palio de la Hermandad de la Sed, toda vez que es la hermandad en la que lleva 25 años de hermana. Allí, han explicado, se encontraron “muchas miradas”, si bien ha asegurado que “la Junta encantada”, precisando que habló con el hermano mayor Pepe Cataluña quien nos dijo que “estábamos en nuestra casa y que podíamos ir las veces que quisiéramos”. “La verdad es que nos ampara la ley y la hermandad no tiene puesto ningún criterio que impida que accedan mujeres a las cuadrillas”, ha subrayado la costalera que ha añadido que “en este caso a los aspirantes no se les igualó porque no había ningún hueco en la cuadrilla del palio que es a la que asistimos”.
Las costaleras han explicado que en este asunto “nos encontramos con capataces, todos, que afirman que no creen en las cuadrillas mixtas”. Una creencia que estas mujeres afirman que “habría que debatir porque si no lo han visto… es una manera de escurrir el bulto… traed una cuadrilla de mujeres pero si la traéis no voy a echar a una cuadrilla de hombres para meter una de mujeres, con lo cual volvemos al principio: no a la mujer costalera”. “Hay miedo a que las mujeres les quitemos el sitio a los hombres”, han afirmado. Pese a todo “ayer nos dieron un argumento que puedes llegar a entender; Almansa lleva allí muchos años y es verdad que tiene una cuadrilla muy compactada; yo comprendo que en la Semana Santa de Sevilla se exige la excelencia cuando se ponen pasos de hermandades de penitencia en la calle, evidentemente; todo el mundo quiere que la labor de la hermandad sea perfecta o roce la perfección en todos los aspectos. Por eso yo entiendo perfectamente que ninguna hermandad se va a arriesgar, ahora mismo, a poner unas cuadrillas nuevas, enseñar a unas mujeres que quieran ser costaleras porque es verdad que hay muchas que tenemos mucha experiencia, pero en el cómputo total de la cuadrilla no tienen todas la misma experiencia”.
“Por eso yo entiendo – ha explicado Esperanza- que no podemos comparar la excelencia de una cuadrilla que actualmente lleva un mínimo de diez años que está totalmente compactada, si sale uno es de milagro porque se vaya a jubilar o por lo que sea pero es muy complicado que se meneen. Esa excelencia no la podemos tener nosotras ahora mismo porque no podemos desarrollar el trabajo, no nos están dando la oportunidad ni de enseñarnos ni de demostrar, porque al final a las mujeres, lo que siempre nos dicen, y ayer Pepe, por ejemplo, me lo dijo, es que cuando él empezó en esto, que estaban las cuadrillas de profesionales le hicieron demostrar que podía estar ahí, porque no venía de profesión de cargador, no venía de una profesión en la que tuviera que desarrollar un esfuerzo físico sobre humano como había antiguamente”. El capataz le explico que hicieron “varios ensayos con mucho peso, teniendo que hacer un recorrido largo para poder demostrar que podían”. Y yo le respondí que “precisamente en esa misma situación se encuentra la mujer costalera, buscando costaleras y demostrando, día a día, que puede hacerlo. En aquél momento vosotros pudisteis y ahora yo creo que las mujeres podemos hacerlo”, le explicó Esperanza.
“Esto ya pasó con las nazarenas, cuando ya salían en toda Andalucía en Sevilla no podían y con las costaleras ahora pasa lo mismo. Córdoba nos lleva 40 años de adelanto. Y Granada”, han recordado las costaleras. Preguntadas sobre por qué Sevilla es tan machista en esto, las costaleras han respondido que por hermetismo. Al respecto han subrayado que “es verdad que nos creemos el ombligo del mundo porque lo somos pero en ese aspecto nos creemos que solo los hombres pueden hacer las cosas. El problema es que en Sevilla se piensa que este es el único sitio en el que pesan los pasos. Los pasos pesan en todos lados. Además, Sevilla es muy llana. Cuando me hablan de la Cuesta del Rosario yo siempre respondo que miren en algunos pueblos, como la Cuesta Baena de Puente Genil, o en Priego de Córdoba, que es todo cuestas. Tenemos mucha experiencia. Sonia es la primera mujer costalera de Sevilla. Gracias a ella tenemos mujeres costaleras en Sevilla. Hay un grupo importante en Sevilla. El año pasado montamos una cuadrilla parte de la cual me va a acompañar este año en Pilas. Tenemos gente, hay juventud…”
Respecto a qué les llama a ser costaleras han sido muy claras: “Nuestra motivación es el amor al bendito oficio. Esto no es que me haya levantado y me da gana porque le quiero llevar la contraria a mi vecino que me ha dicho dos veces que yo no puedo ser costalera… o a toda Sevilla. No es que yo quiera llevarle la contraria a nadie, más que nada porque mis padres son los primeros orgullosos por tener una hija costalera, y a mí, con eso, ya me sobra todo. Además tengo un hermano que me acompaña y me ha enseñado, así que las opiniones y las reticencias que puedan tener los demás me dan exactamente igual. He tenido gente que me ha apoyado y me ha acompañado cuando era más joven y cuando lo he hecho he visto que puedo hacerlo. Yo he trabajado en cuadrillas mixtas y he visto tíos como tanquetes doblarse. Lo hemos visto y lo hemos sufrido”.
Respecto a los problemas que se pudieran generar en una cuadrilla mixta han sido tajantes: “Nosotras empezamos en Morón de la Frontera en la Virgen de las Angustias. Allí empezamos nueve mujeres y allí había hombres de 1,90 o 1,95 y nunca tuvimos problemas”. Otra de las costaleras ha explicado que ha formado parte de cuadrillas en las que ella era la única mujer, en La Rinconada y “no he tenido jamás ningún problema con ninguno de mis compañeros”. Las costaleras han sido muy claras al asegurar que “la reticencia a la hora de hacer cuadrillas mixtas no es otra que el morbo, porque todo el mundo dice es que te vas a rozar”, incidiendo que en este sentido “tienen más miedo los hombres que las mujeres”. Profundizando en este asunto se han preguntado en voz alta “¿cuántos hombres homosexuales hay debajo de los pasos… ¿esos hombres van a rozarse con los otros? Allí se va a trabajar. Que el tema del roce lo defienda un hombre que trabaja con homosexuales que tienen todo el derecho a estar debajo de los pasos…” “Es que allí no hay sitio para rozarse. Te rozas, claro, pero tú no vas pensando en eso, vas pensando en los kilos, en la devoción… no te da tiempo a pensar en nada más”, ha subrayado.
Las costaleras han descartado pedir algún tipo de amparo al arzobispo en la medida en que “no existe ninguna limitación de índole legal que impida a las mujeres ser costaleras. Ninguna hermandad tiene en sus reglas que las mujeres no puedan ser costaleras. ¿Qué va a hacer el arzobispado? Los capataces dicen que es una cuestión de la junta de gobierno, pero la junta de gobierno no toma decisiones al respecto, designan a un capataz dándole la conformidad de que él elija. Yo no he visto a ningún capataz en Sevilla hacer pruebas de fuerza a los hombres. ¿Todos los costaleros de Sevilla tienen la misma capacidad de fuerza? No”, ha indicado, añadiendo que “un hombre de veintitantos no tiene la misma fuerza que uno de cincuenta y tantos, que los hay”. Las costaleras han reconocido que “la cuestión es que en Sevilla capital no hay ninguna cuadrilla que tenga problemas de falta de costaleros, al contrario, hay problemas para entrar” si bien han matizado que “hay costaleros que sacan una cofradía cada día, y muchos costaleros que vienen de fuera”.
Esperanza ha desvelado que su capataz de referencia es José Luis Álvarez Gaitica, “con quien hemos sacado pasos en distintos sitios, incluido en María Auxiliadora, que es cuando se inició este tema en Sevilla, fue capataz segundo del Calvario y ha salido conmigo en Puente Genil, en la Virgen del Rosario. Ha sido al único capataz que yo he visto enseñar a una cuadrilla de mujeres y de hombres. Es al que yo puedo admirar, porque es mi mentor”. Además, Esperanza ha desvelado que aunque aún no se pone el título porque se estrenará la próxima Semana Santa, ya es capataz, o “responsable de las cuadrillas de la Hermandad de la Soledad de Pilas. Desgraciadamente Raul Sánchez Mateo falleció en octubre. Yo iba con él en el equipo de capataces. Él es quien me invita a iniciar la cuadrilla y tras su fallecimiento me quedo al frente de la cuadrilla con la responsabilidad de la hermandad. Y si Dios quiere, saldremos este año”.
Esperanza ha concluido haciendo un llamamiento a todas las mujeres que quieran probar, que lo quieran intentar: “que no dejen de hacerlo ni por físico, ni por miedo ni por el qué dirán… que vengan… el domingo 21 a las 10 de la mañana tendremos el primer ensayo en la calle Doce de Octubre de Pilas. Vamos a iniciar y a enseñar a las mujeres que son nuevas”. Las costaleras han terminado solicitando ayuda a las Glorias de Sevilla con el objetivo de que al menos una les deje intentarlo… “¿Qué sale bien? Bien, ¿Qué no? Pues bueno, pero al menos probarlo. Hay muchas glorias en Sevilla”.





