Cruz de guía | La fe no se rige por encuestas

La confirmación de que los traslados de regreso de la gran exposición diocesana Kerygma desde la Catedral de Granada se mantienen previstos para el sábado 28 de noviembre —a pesar de coincidir de lleno con la jornada de reflexión de las Elecciones Generales— ha vuelto a encender un debate latente en el universo cofrade.

La Real Federación de Hermandades y Cofradías de Granada, en decisión compartida con su Arzobispo, Monseñor Gil Tamayo, ha mostrado un criterio de encomiable sensatez. Al fijar la fecha para la devolución de las Imágenes a sus respectivos templos a partir de las 10:00 horas, las corporaciones granadinas defienden la normalidad de su vida pastoral y patrimonial. Que la cita quede supeditada a eventuales dictámenes de la Junta Electoral —competente en materia de ocupación de la vía pública durante los comicios— es una servidumbre legal inevitable; pero que la Iglesia y las hermandades hayan decidido no auto-censurarse ni plegarse de antemano ante la agenda de los partidos es una valiosa lección de dignidad institucional.

Durante demasiado tiempo se ha instalado la falsa premisa de que cualquier manifestación pública de fe en las calles interfiere, molesta o compite con los procesos civiles. Se olvida con preocupante ligereza que las cofradías no son movimientos de presión ni plataformas ideológicas al servicio de unas siglas; son asociaciones católicas de fieles con siglos de historia que articulan el tejido social, benefician la economía local y vertebran el pulso identitario de nuestras ciudades de enero a diciembre.

Pretender que la entrada en escena de unas elecciones generales deba paralizar o esconder el regreso de las devociones de un pueblo es distorsionar la realidad. El ejercicio del voto en una democracia madura es perfectamente compatible con la presencia de las hermandades en la calle.

Las cofradías deben ser celosas guardianas de su independencia. Ni pueden dejarse instrumentalizar como escaparate electoral cuando a los políticos les conviene buscar la foto en los palcos, ni deben pedir perdón ni esconderse cuando el calendario civil se cruza en su camino. Mantener la fecha del 28 de noviembre en Granada es un acto de afirmación cofrade que defiende la idea de que la fe no se rige por encuestas. La fe camina por la calle por derecho propio.