Cuando el Cardenal Ilundáin «obligó a cambiar de advocación» a la Virgen de San Esteban

La memoria colectiva de las corporaciones penitenciales se halla cuajada de episodios llamativos que trufan su historia y conforman su idiosincrasia. Lances que, en ocasiones, no son del todo conocidos por el gran público. Anécdotas curiosas de lo que pudo ser y no fue que permiten aventurar y fantasear con un conjunto de hipótesis que en multitud de ocasiones se difuminan de entre los dedos como meras posibilidades desechadas, por diversas causas y que se contraponen a la realidad en la que poco a poco se han convertido.

Una de esta anécdotas tiene por protagonista a la Virgen de los Desamparados, titular mariana de la Hermandad de San Esteban. La dolorosa, fue realizada por el imaginero sevillano Manuel Galiano Delgado, autor así mismo de la Virgen de la Candelaria (1924) de la Hermandad de la Candelaria, el cristo del Santo Entierro (1943) de la Hermandad de la Soledad de Mairena del Alcor, ubicado en la capilla del Cristo de la Cárcel de esta localidad y la Virgen de las Amarguras y Jesús Nazareno, esculturas fechadas entre 1930 y 1940 que pertenecen a la Hermandad de Jesús Nazareno de la localidad leonesa de Sahagún. Además de escultor fue restaurador, dorador y pintor, que en 1925 restauró la imagen de la Virgen del Prado de Higuera de la Sierra que resultó dañada en un incendio y en 1928 restauró la talla de Jesús del Silencio ante el desprecio de Herodes de la Hermandad de la Amargura.

Si bien Galiano Delgado fue el autor de la Virgen de San Esteban, la Hermandad no conserva el contrato de su ejecución ni ningún documento de encargo. El único testimonio escrito que acredita la autoría es la pagina 47 del primer libro de actas de Cabildos de Oficiales donde se dice textualmente que “… el escultor Manuel Galiano Delgado se compromete con la Junta Organizadora de la recién fundada Hermandad de San Esteban a tener la obra finalizada a finales de abril de 1927″.

Pero no ésta la única curiosidad circunscrita a los orígenes este bellísima dolorosa hispalense. En la citada página del libro de actas, se explica que «con fecha día 20 del mismo mes y año los señores D. Licinio Mediavilla, D. José Muñoz Lara, D. Francisco Comitre y otros… en nombre de la Junta Organizadora de la Hermandad solicitan al cardenal Ilundáin que la bendijera bajo la advocación de «Ntra. Sra. de la Asunción en el Misterio de su Dolor», pero el prelado hispalense con fecha del 2 de mayo contesta que no se puede admitir esta advocación por ser errónea o muy equívoco su significado…”.

Ante la negativa del cardenal, aquellos hermanos de la incipiente corporación optaron por modificar aquella pretensión primigenia por lo que la imagen se bendijo el 8 de mayo de 1927 en la iglesia del antiguo hospital de las Cinco Llagas de Nuestro Redentor, también conocido como hospital de la Sangre, edificio que se encuentra situado en el barrio de la Macarena, que posteriormente paso a denominarse Hospital Central y que actualmente constituye la sede del Parlamento de Andalucía, con el nombre de María Santísima Virgen de los Desamparados. La bendición se llevó a cabo en dicho lugar puesto que la Virgen estaba “depositada allí” toda vez que la iglesia de San Esteban se encontraba en obras de restauración. Dos llamativas curiosidades que forman parte de la historia de la cofradía del Martes Santo y de los avatares que rodearon a la bendición de su dolorosa.