Quienes han visto las imágenes de la restauración del San Jorge de Estella no dan crédito. También les costará creer que en pleno 2018 cuatro obras de La Roldana han aparecido en la basura. Es bastante llamativo porque, a pesar de los esfuerzos por conservar el importante patrimonio que atesora nuestro país, todavía hay capítulos que, además de tristes, revelan cuánto queda por hacer en cuanto al cuidado de nuestras obras de arte.
La conocida escultora sevillana realizó para la catedral de Cádiz una serie de obras en madera policromada para el monumento eucarístico del Jueves Santo junto con unas imágenes de los profetas. Estos ángeles, en madera de pino fueron un total de ocho, divididos en cuatro estantes, es decir, de pie, de unos ochenta centímetros de altura, y cuatro sedentes, que rozan los setenta centímetros. Según José Miguel Sánchez Peña, conservador emérito del Museo de Cádiz, los cuatro primeros tienen un gran parecido “formal y estilístico” con los cuatro que posee la hermandad de la Exaltación de Sevilla y con otros que formaron parte de la de Montserrat pero que hoy se encuentran en el paso procesional de Jesús de las Necesidades, de la cordobesa localidad de Cabra.
Las ocho piezas estuvieron durante años en la cripta de la catedral, junto con otras talles en desuso, como obras de Domingo Giscardo, Vicente Ruiseco o García de Santiago. Fotografiadas para ser almacenadas en un inventario que realizó el citado restaurador, viajaron a Sevilla en 2007 tras la exposición itinerante “Andalucía Barroca”, aunque solo lo hicieron dos ángeles de pie. Actualmente se encuentran en dos hornacinas del templo metropolitano de Cádiz.
José Miguel Sánchez Peña ha denunciado en las páginas del diario digital Portal de Cádiz que, según las informaciones que le han llegado, la limpieza producida en la cripta se ha llevado por delante estos ángeles por ser material inservible. Aunque el estado de los ángeles era muy precario, señala que “el asunto es grave, pues pone de relieve la desprotección que existe del patrimonio y más tratándose de obras que están (o debieran estar) protegidas, pues están dentro de un BIC (Bien de Interés Cultural).
Foto: Portal de Cádiz





