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Córdoba, 💚 El Rincón de la Memoria

Cuatro siglos y medio de devoción nazarena en Córdoba

Durante el presente año de 2019 se conmemoran cuatrocientos cuarenta años de las primeras reglas conocidas de la Hermandad del Nazareno en Córdoba. No obstante, el primer testimonio documental que revela la existencia de una cofradía bajo la advocación nazarena es una escritura de donación a favor de la misma fechada en 1487. Se trata de una corporación de carácter asistencial, puesto que mantiene un hospital del mismo nombre en el barrio de Santiago, si bien desaparece a mediados del siglo XVI. Pero esta hermandad no tiene ninguna relación con su homónima erigida en el Hospital de San Bartolomé del barrio de San Lorenzo, que fuera aprobada por el obispo fray Martín de Córdoba y Mendoza en 1579 y cuyas reglas se mantendrán vigentes hasta el siglo XIX. Además, cuenta con carácter tanto penitencial como asistencial, efectuando estación de penitencia en la madrugada del Viernes Santo con cofrades de un buen número de virtudes morales, además del imprescindible requisito de la limpieza de sangre.

Foto: Fernando del Marco

El siglo XVII marcará una etapa de esplendor y apogeo de la Cofradía de Jesús Nazareno y San Bartolomé, donde el aumento del número de hermanos culmina con un proceso de aristocratización de la hermandad, que incluso permite la incorporación de nuevos elementos al cortejo procesional, impregnándose de la estética barroca. Además, la labor asistencial cobra un nuevo impulso gracias al padre Cristóbal de Santa Catalina. Durante este siglo, los escribanos públicos ingresan masivamente en la cofradía, vinculación que quedará reforzada en 1694 cuando ésta acepta la pretensión del colegio de escribanos de que todos sus miembros sean admitidos en la cofradía, exigencia que viene motivada por la contribución económica para sacar el paso de San Juan Evangelista. Además de las imágenes de Jesús Nazareno, San Juan y la Virgen de la Soledad, se incorporarán la Magdalena en 1627  y la Verónica en 1628. Con todo ello, las andas de madera de Jesús Nazareno serán sustituidas en el año 1700 por unas lujosas de plata.

El boato y la ingente riqueza patrimonial de la cofradía de Jesús Nazareno propician que a lo largo del siglo XVIII se produzca un notorio descenso del número de hermanos. No obstante, los estratos altos de la ciudad siguen perteneciendo a la cofradía. Precisamente este elitismo social es la causa del escaso número de cofrades, ya que el estamento nobiliario carece de entidad cuantitativa en el conjunto de la población cordobesa. Esta cuestión plantea el grave problema de la falta de personas para llevar los pasos en la estación de penitencia. Además, en 1755 el colegio de escribanos queda separado de la cofradía ante la negativa de sufragar los gastos de los cirios del paso de San Juan Evangelista tras largas disputas, que comienzan a vincularse a la Cofradía del Santo Sepulcro. Todo ello provoca que la corporación nazarena deje de efectuar salida procesional a partir de 1793 en el contexto de una crisis generalizada de las cofradías penitenciales cordobesas.

Ya a mediados del siglo XIX se procede a la reorganización de la hermandad y en 1850 se elige como hermano mayor al duque de Almodóvar. Aunque en la Semana Santa de ese año la cofradía participa en la procesión oficial del Santo Entierro, mantiene como objetivo hacer estación de penitencia en el día y hora que tradicionalmente había venido haciéndolo, petición aprobada por la autoridad diocesana. Además, en 1857 se aprueban nuevas reglas mediante real cédula de Isabel II de España, permitiendo a la cofradía añadir el título de Real. Sin embargo, nuevamente el rango aristocrático de los miembros de la cofradía plantea el problema de la escasez de hermanos, suspendiéndose a partir de 1863 la estación de penitencia; además, muchos miembros residen fuera de la ciudad. La hermandad queda inactiva por completo en 1911.

En el año 1938 un reducido grupo de personas devuelve la vida a la cofradía, ahora con el título de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Nuestra Señora de la Amargura y San Juan Evangelista. El Jueves Santo de ese año realiza estación de penitencia desde la Parroquia de San Lorenzo Mártir. En 1939, la cofradía tiene previsto hacer estación de penitencia desde la Iglesia de Jesús Nazareno, pero las dificultades surgidas obligan a aplazarla al día siguiente formando parte de la procesión oficial del Santo Entierro. La cofradía sufre un nuevo y largo letargo entre 1940 y 1971, pasando las imágenes al cuidado de las religiosas de la Congregación de Hospitalarias de Jesús Nazareno.

El despertar del movimiento cofrade en Córdoba y una actitud favorable de las religiosas posibilitaron la reorganización definitiva de la cofradía en 1971 mediante una junta gestora. Ya en 1972 se elige la primera junta directiva y se aprueban los estatutos por el obispado, realizando estación de penitencia el Martes Santo de ese mismo año. Ya en 1975 se incorpora María Santísima Nazarena, cuyo paso también fue ejecutado por este tallista. No será hasta la década de 1980 cuando se recupere como día de salida la madrugada del Viernes Santo, comenzando las imágenes a ser portadas por hermanos costaleros. Sin embargo, la cofradía abandona a partir de 2001 la madrugada cordobesa y se incorpora a la nómina del Jueves Santo en el año 2001, siendo en la actualidad la hermandad que abre la jornada.

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