Andalucía, 💜 De Cerca

Daniel Cuesta: «La secularización también existe en Andalucía y puede penetrar sutilmente en la religiosidad popular, convirtiéndola en una manifestación cultural sin adhesión a la fe»

Los cofrades cordobeses y católicos nos hemos dado cita esta noche en el Centro Parroquial Carmen Márquez Criado para volver a escuchar al Padre Daniel Cuesta Gómez SJ. Los que hemos tenido la suerte y el privilegio de cruzarnos con él a lo largo de la procesión que hacemos en esta vida, y que cada vez nos contamos en mayor número, sabemos que sus palabras y sus reflexiones no nos van a dejar indiferentes o insensibles. Pues “Luces y Sombras de la Religiosidad Popular” (ed. Mensajero) nos va a tocar muy adentro en nuestras raíces y sentimientos religiosos.

Recientemente ordenado Sacerdote Jesuita, Daniel Cuesta Gómez, segoviano de nacimiento y cofrade por todos sus poros, formado en los Maristas (algo que nos une), desde su formación en Historia del Arte, Humanidades y Teología nos permite adentrarnos a través de sus libros, artículos e intervenciones en distintos foros cofrades y cristianos en unos momentos de frenazo en nuestras vidas agitadas e irreflexivas, iluminando esas preguntas que permanecen muy en nuestro interior y para las que no encontramos momento ni forma de darles respuesta.

Gran conocedor de la Semana Santa de Andalucía, siempre que sus obligaciones se lo permiten, encuentra momento para visitar nuestra tierra y pasear por calles, templos y cofradías… o para presentar su último fruto. Y hoy ha sido uno de esos momentos.

Salón de Actos de la Fundación con un muy nutrido número de asistentes convocados por la trayectoria literaria y cofrade del autor, con ganas de conocer más de la obra de este jesuita cofrade; obras que despiertan a quienes duermen en la engañosa tranquilidad de saber con absoluta certeza qué es la Religión y la Religiosidad, cual adalides de la Fe; obras que abren los ojos a una nueva manera de repensar lo que damos por sabido; páginas llenas de mensajes que pueden hacernos tambalear lo que siempre hemos entendido como lo único cierto pues es en lo que nos hemos acomodado. 

Con su manera sencilla, clara y directa de comunicar, el Padre Daniel Cuesta abre de nuevo su corazón y sus vivencias para que hagamos uno de esos altos en el Camino que tanta falta hacen; en especial en estos momentos de efervescencia absoluta ante la apertura de puertas a las ganas de tantas cosas, ganas reprimidas durante tanto tiempo.

Pero vamos a retroceder unas horas para dejarles algunos trazos de la charla que hemos mantenido con el autor, poco antes de que diera inicio el acto de presentación. Un rato de charla cercano y ameno, instructivo y revelador, como todos los que he tenido la oportunidad de disfrutar con él

  • Después de habernos hecho ver de una manera mucho más profunda la procesión que todos llevamos dentro, ¿qué podemos encontrar en Luces y Sombras de la Religiosidad Popular?

“La procesión va por dentro” es un libro que pretende presentar una hermandad ideal, construida a partir de muchos testimonios reales y particulares. Sin embargo, “Luces y sombras de la religiosidad popular” es un libro bastante más realista (sin dejar de ser por ello apologético). En él se presentan los defectos de las cofradías, sus peligros, incoherencias… ¡que las tienen como toda institución humana! Pero desde una mirada que busca construir, purificar, pero no destruir. Por ello las sombras son menores en extensión que las luces, puesto que la intención del libro es mostrar que en la vida cristiana la luz vence a la sombra.

  • ¿Es Andalucía tierra de Religiosidad Popular? ¿Cómo crees que esta forma de entender la Religiosidad se manifiesta en nuestras Hermandades y Cofradías?

Andalucía es tierra de religiosidad popular, de devociones y de fe. Aquí el cristianismo se ha inculturado en las costumbres del pueblo, en la manera de ser, en la vida de las personas… Cuando uno sale a la calle, percibe elementos religiosos por todos lados, en las capillas de la calle, en los azulejos, en las tiendas, en las conversaciones de una cafetería o de un bar… Esto ha hecho que la secularizacion (que tantos estragos está causando a la fe) aquí sea mucho más atenuada, puesto que la fe está inserta en la entraña misma de la sociedad y de sus gentes y no es vista como algo que se deba expulsar o superar. Sin embargo, hay que estar en guardia, porque la secularización también existe en Andalucía y puede penetrar sutilmente en la religiosidad popular, convirtiéndola en una «manifestación cultural sin adhesión a la fe» como decía ya Pablo VI y como advierten en sus escritos los Obispos del Sur.

  • En tu libro afirmas que «la relación de Dios se basa en un encuentro entre el hombre que se abre y eleva hacia Dios, y Dios, que se da y desciende hacia el hombre». Y ésta es una de las explicaciones y utilidades de la Religiosidad Popular. Por ello, ¿se ha hecho Dios el Dios del hombre para que el hombre se haga el hombre de Dios?

A lo largo de la historia Dios se ha ido revelando poco a poco, dándonos a conocer quién era por los patriarcas y profetas. En Jesucristo, Dios se ha dado a conocer del todo. Pero aún hay más, no sólo se ha dado a conocer sino que para ello, se ha hecho hombre. Esto significa que ya lo humano y lo divino están para siempre unidos en la humanidad de Cristo. Que en el Cielo hay sitio para los hombres y que Dios habita en la tierra, en nuestro interior. Es algo muy grande a lo que a veces nos hemos acostumbrado o hemos domesticado, pero si se piensa o se medita un poco, sobrecoge y hace dar muchas gracias a Dios por querernos tanto. Y así, uno de los pilares de la religiosidad popular se basa precisamente en eso, en que, desde que Dios se hizo hombre, nada de lo humano puede serle ajeno y, por ello, desde la humanidad, la cultura, las tradiciones y los ritos locales, se puede encontrar a Dios.

  • También citas al Cardenal Amigo al decir que «se lleva a la plaza pública lo que se ha celebrado en el templo». ¿Se percibe esto en nuestras celebraciones religiosas?, o es algo en lo que hay camino por recorrer aún.

Se trata del ideal de la religiosidad popular, que refleje aquello en lo que se cree y lo que se celebra. Que prolongue la celebración litúrgica en la calle, que lleve a muchos hacia la Iglesia, hacia Cristo. En las cofradías son muchos los que cumplen ese ideal. Muchas personas viven su fe todo el año en la hermandad, en la parroquia o en la comunidad, y la procesión es un reflejo de ello. Sin embargo, hay otros que no lo hacen, y el reto sería tratar de encontrar el modo de llevarles a ello, de hacer que se den cuenta de que el Jesús de las procesiones no es otro que el Jesucristo de los sacramentos al que la Iglesia presenta y anuncia, y del que las procesiones son una manifestación pública.

  • Finalmente, sabiendo lo que podemos encontrar en las páginas de tu último libro (esperemos que por ahora), qué esperas que los católicos y los cofrades saquemos como conclusiones.

La conclusión principal es la que he apuntado antes: que la luz vence a la sombra. Algo que ocurre en las cofradías, en la Iglesia, en la sociedad… Pero creo que vivimos en un tiempo de desencanto de las instituciones, de poca fe en las personas, de desconfianza y tristeza… que nos hacen centrarnos más en lo negativo que en lo positivo. Y el cristiano vive desde lo bueno, desde lo positivo no porque sea un ingenuo, sino porque sabe que, con Cristo, esto se convierte en levadura y sal para toda la masa, haciendo así que (a sus tiempos) el pan se amase y cueza.

Así es Daniel Cuesta Gómez. Que su juventud no nos engañe. Que su cercanía y dotes de comunicación no nos distraigan de la profundidad de su mensaje y su reflexión. Un sacerdote que escribe con el objetivo de que volvamos a descubrir a Dios en el seno de nuestras Cofradías (pero entendiendo cómo somos).

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