El pasado fin de semana el convento de San Leandro vivió una jornada de puertas abiertas que se extendió durante tres días con diversas actividades, entre las que destaca la muestra «De corazón» donde artistas de la ciudad aportaron su arte con la finalidad de sufragar los gastos de la que será la futura hospedería del cenobio.
Ni la lluvia ni el intenso calendario cofradiero con multitud de actos ensombrecieron las jornadas históricas que se vivieron cerca de la Pila del Pato. Porque desde el viernes no cesó la afluencia de sevillanos y turistas al céntrico convento donde se pueden degustar las famosas yemas, exquisito alimento que nada tiene de terreno, según decía Luis Cernuda. Este y otros productos acabaron agotándose. De igual modo sucedió con las papeletas que se adquirían para poder visitar la iglesia y el coro bajo, donde aproximadamente en cuarenta y cinco minutos uno conocía la rica y dilatada historia de un espacio único.
El visitante pudo desde degustar las exquisitas magdalenas hasta conocer las últimas obras de José Cerezal o Manolo Cuervo. Obras expuestas en el claustro y que antes de su exhibición ya estaban adjudicadas, lo que refleja el interés que despertó la muestra antes de su comienzo. En palabras de Salvador Guijo: «El fin de semana pasaron más personas por el convento que en todos los siglos anteriores juntos».

Una muestra de ello fueron las visitas a la iglesia. Acabadas las papeletas, seguían realizándose para admirar, entre otras obras, el san Juan de La Roldana -Catherine Hall-van den Elsen acudió a su encuentro-, hacia donde se dirigían gran parte de las miradas, y que permanecía expuesto en el coro bajo por primera vez. Eran las doce y media del domingo, cuando estaba previsto que finalizasen con el último turno. Sin embargo, la cola de personas zigzagueaba en el claustro, salía por el recoleto patio y se extendía hasta más allá del azulejo de Santa Rita. Salvador manifiesta que se superaron todas las expectativas. Con los ingresos podrá sufragarse lo que queda en cuestión de albañilería «que ya es bastante», sostiene.
Hasta José Luis Sanz, actual alcalde, se pudo ver por allí el viernes, comprometiéndose a volver. Quizá sea el impulso que esperan desde la Orden, que continúa su trabajo incansable desde los fogones y con oraciones perpetuas. Una vez pasadas las jornadas, San Leandro sigue su camino. Próximamente se adecentarán los salones del museo, que ya están construidos. Se proseguirá con las visitas guiadas al interior y se celebrará el próximo sábado, 16 de marzo, un concierto benéfico de Cuaresma, a partir de las 19 horas, por parte del Coro Filarmonía de Sevilla, dirigido por Tomoko Maeda.















