Sevilla, ⭐ Portada

Diario de Cuaresma (XIV): Cuerpo y cruz

Extracto del Pregón de la Semana Santa de Sevilla

Francisco Vázquez Perea. Año 2003

El fragmento elegido desvela la delicada prosa y los versos que el pregonero dedica a uno de los crucificados más impresionantes de cuántos procesionan por las calles de Sevilla, el Santísimo Cristo del Calvario.

Vázquez Perea recorre la Pasión del Señor combinando la literatura y los recuerdos a través de una imagen que sobrecoge desde cualquier perspectiva, evocando vivencias con sabor a madrugada, a silencios y al Dios inerte que bendice a Sevilla desde la cruz.

Calvario

¿Y el Calvario? El Calvario presta al cuadro el amanecer más bello de los que cubren el final de su estación de penitencia.

Y es que la madrugada parece disolver en su fondo negro la tétrica oscuridad de la Cruz que sostiene a este Cristo, hasta hacerla desaparecer a nuestros ojos.

Queda entonces solo el contraste claro y marfileño del cuerpo crucificado sobre el firmamento.

El Cristo pasa a ser Cuerpo y Cruz al mismo tiempo, sin leño entre la noche y El, colgado de sus propios brazos en travesaño, su espalda sin apoyo, sus manos desclavadas, suspendidas por la rigidez de la muerte en el aire helado, manos ya olvidadas por su voluntad y su memoria entre los balcones, olvidado el dolor, muerte sin sueño, solo silencio.

Se ha parado el corazón de Dios… pero una vira morada de amanecer que cruza tibiamente el horizonte aclarando la negritud del cielo nos devuelve su Cruz que reaparece glorificada.

Si algún día fuera cierto que te desprendieses de tu Cruz, oh Jesús del Calvario, volvería al trascoro de tu Parroquia, cueva fría de mármol que el hogar de tu madre enciende, para pedírtela avariciosamente –uno más entre muchos- como tu mejor reliquia.

Será por ese vacío fúnebre de tus párpados. Será porque mueres joven con apariencia de anciano. Será porque con lo negro se siente el mundo angustiado.

O tal vez porque esa muerte rehuye cualquier milagro. O será por lo que pienso cuando miro tu costado que mi ser quiere seguirte y mis pies darte de lado…

Será porque tu lo quieres por lo que siempre te clamo: ponme tu Cruz en la frente-ceniza sobre pecadocomo una nueva cuaresma que me despierte en tus brazos y me alimente el alma, Cristo muerto del Calvario.

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