En la exposición puede contemplarse la última dolorosa de Salvador Madroñal Valle, María Santísima del Desconsuelo. María, al pie de la cruz, eleva su mirada hacia el padre eterno aceptando su voluntad. La imagen aparece portando un conjunto de bordados de principios del siglo XIX, como una saya color carmesí en alusión al color de la bandera de Sevilla y un manto en color celeste, en honor de la Inmaculada Concepción de María, haciendo referencia al 75º aniversario del título de «Mariana». El atavío ha corrido a cargo de Antonio Sanabria Vázquez mientras que entre las piezas del ajuar destaca un corazón y una daga, realizadas por el orfebre Manuel Casiano Fernández.
















