Juventud, divino tesoro. Qué acierto tuvo Rubén Darío escribiendo este verso. Divino tesoro de las hermandades de nuestra ciudad, motor de que da impulso a la vida interna de las cofradías y llena de alegría los días de hermandad. Tesoro de oro como los respiraderos de la Virgen del Refugio, así son ellos, la juventud de la cofradía torera de San Bernardo.
Tengo la suerte de conocerlos. Son diferentes entre ellos. Muy pocos viven en el arrabal, algunos de ellos son los nietos de los abuelos que han permanecido toda su vida en el barrio. Vienen de Sevilla Este, Pino Montano, el Polígono de San Pablo, la Oliva, Santa Aurelia y de pueblos como Dos Hermanas o Tomares. No entienden de edades para crear amistad. Y cada semana se acaban encontrando entre Gallinato y Santo Rey.
Unos, pertenecen a la cofradía desde pequeños. Otros, juraron más tarde fascinados por una tarde sol en la calle Ancha. Son diferentes. Pero les une el amor al Santísimo Cristo de la Salud y María Santísima del Refugio. Para ellos son el aliento de sus vidas. El porqué de vivir y el argumento de su fe cristiana.
Todos los meses piensan en nuevas ideas para el Miércoles Santo. No tienen duda de que es el día más grande del año. Ellos saben lo que duele la espera y se reconfortan en el refugio de su Madre. Al lado de Ella tienen la suerte de vivir los mejores momentos de sus vidas, y en su responsabilidad tienen el deber de agradecer tanto.
Hace unos meses se les ocurrió una bonita ofrenda para ofrecerla ante la Virgen del Refugio. Una marcha. Una idea que les conmovió y desde el primer momento dedicaron todo su esfuerzo en llevarla a cabo. Pasaban los días, se encontraban con dificultades, agobios, pero la fuerza de su juventud seguía para adelante, como el palio de la Virgen del Refugio subiendo el Puente de los Bomberos. Horas vendiendo papeletas y charlando con el compositor.
Este miércoles han visto como su ofrenda se hacía realidad. La Parroquia de San Bernardo estaba expectante y la Banda de Música de la Cruz Roja frente a los pasos de los titulares fue el mejor instrumento para presentar la marcha ‘María Santísima del Refugio’, obra de Cristóbal López Gándara, un regalo de la juventud.
La Banda de Música interpretó otras marchas como ‘La Gracia de María’, ‘Virgen del Refugio’, ‘El Cristo de la Salud’, ‘Refugio de San Bernardo’ y ‘El Refugio de María’. El concierto presentado por Juan José García fue el inicio de la última cuenta atrás para el Miércoles Santo.
Sólo faltan dos semanas para su día grande. Su sueño se ha hecho realidad pero todavía no se ha consumado. Cuando iniciaron este proyecto divisaron una marcha torera para la Virgen del Refugio en una soleada tarde de Miércoles en el barrio. Los recién restaurados y relucientes respiraderos no podrán ganarle el pulso a los sones de tan extraordinaria marcha. Será cuando su emoción junto al azahar estalle y vuelva a acertar el poeta “Cuando quiero llorar, no lloro… y a veces lloro sin querer”.





