“Una vergüenza”. Sin complejos, ambages ni medias tintas ha calificado el expresidente de Estados Unidos, y ahora candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump, la representación del cuadro ‘La última cena’ durante la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de París el pasado viernes y cuya polémica ha provocado que la organizadora de las Olimpiadas haya salido al paso para pedir disculpas.
Así lo ha recogido la agencia Europa Press, en un teletipo, en el que se ha hecho eco de las valoraciones del que fuera presidente de la nación, más importante del mundo. Es que Trump, «en realidad, me pareció que la ceremonia inaugural fue una vergüenza. Quiero decir, se pueden hacer ciertas cosas, pero me pareció terrible”.
Así lo ha aseverado el que fuera presidente norteamericano durante una entrevista para la cadena estadounidense de noticias Fox News, donde ha subrayado que es «muy abierto de mente», pero ha cargado contra la polémica representación del lienzo de la Última Cena de Jesucristo que realizara Leonardo Da Vinci.
De esa forma Trump se suma a las oleadas de indignación contra la Performance Woke, que parecía no tener otra intención que hacer mofa, burla y escarnio del sentimiento religioso cristiano. Un acto que ha obligado a los organizadores de los Juegos, que van camino del desastre, a pedir disculpas y a soportar las críticas que numerosos sectores de la sociedad mundial. Las mismas se han extendido desde los propios franceses hasta los españoles, pasando los prelados de Córdoba y Sevilla. También en el ámbito regional numerosos cofrades y hermandades han puesto el grito en el cielo mientras Trump ha puesto el adjetivo, vergüenza.





