Dos acontecimientos históricos confluyen en la Parroquia de San Lorenzo, celebrados por las hermandades que habitan entre sus muros, con sendos besamanos extraordinarios. La Hermandad del Dulce Nombre, conmemora el L aniversario de su establecimiento canónico en el templo, mientras que la Hermandad de l Soledad de San Lorenzo celebra el CL aniversario de su llegada al mismo enclave, lugar al que se ha desplazado nuestro compañero Benito Álvarez para dejar testimonio del acontecimiento singular.
Casualidades que han propiciado que ambas corporaciones hayan previsto, coincidiendo con la festividad de la Purísima Concepción, una celebración esencial en el imaginario colectivo de Sevilla y sus sevillanos, dos besamanos de sus dolorosas. La Soledad de San Lorenzo con la particularidad de estar concebido como besamanos de gloria, en la medida en que no luce puñal de dolor. Además, la Virgen viste un manto cedido por la Hermandad del Gran Poder, perteneciente al ajuar de Mayor Dolor y Traspaso. Por su parte, la bellísima Virgen del Dulce Nombre luce espectacularmente ataviada bajo la atenta mirada de su Hijo.
María Santísima del Dulce Nombre fue realizada por Antonio Castillo Lastrucci en 1924 siendo la primera y más característica de las dolorosas de tipo “castizo sevillana”, de las labradas y creadas por su autor. Para ejecutar su talla Castillo Lastrucci tuvo como paradigma a una modelo suya, de sus tiempos de artista profano y vecina del sevillano Barrio de San Vicente, llamada María Vicenta Cos García (Sevilla, 1901 – Tenerife, 1981). Como curiosidad, indicar que por su elaboración, Castillo Lastrucci cobró 3.000 pesetas. La imagen fue restaurada por su autor en los años 1927 y 1941, y en 1991 por el taller Isbilia.
Por su parte, la Imagen de Nuestra Señora de la Soledad es, en la actualidad, una escultura de vestir con manos, busto y cabeza labrados en madera, así como el candelero, que está compuesto de ocho listones que arrancan debajo de la cadera hasta una base ovalada. La Efigie era en origen una imagen de bulto redondo, policromada y no de candelero, como lo demuestran los restos aparecidos en el torso de la imagen, siendo probable que sea anterior a esta fecha de 1568. Debido a la antigüedad de la imagen es lógico suponer que ha sufrido numerosas intervenciones, siendo la de mayor envergadura la sufrida en el momento en que se mutiló la Efigie original para la colocación de un candelero y brazos articulados, para poder ser vestida más cómodamente. No es posible datar este hecho, pues pudo suceder bien en torno a 1568 o bien posteriormente.

















