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Dos bandas derriban las puertas de la ciudad de la Giralda

Más que sonada fue la contratación por parte de la Hermandad de las Aguas de la Banda de Cornetas y Tambores del Rosario de Cádiz, para que sea la encargada de acompañar al paso de misterio de la corporación hispalense el próximo Lunes Santo, tal y como adelantó este portal el pasado 28 de mayo, a pesar de que otros medios hayan querido apuntarse el tanto. De igual forma sucede con la contratación de la Agrupación Musical de la Pasión de Linares para que acompañe al Cautivo de Santa Genoveva también el Lunes Santo del próximo año en la ciudad de la Giralda. Ambas, en lo que respecta al panorama musical cofrade, han dado muchísimo que hablar durante los últimos tiempos.

Estas noticias, analizadas desde el prisma de la calidad, no guardan ningún resquicio para la crítica, puesto que supone la presencia de dos de las mejores formaciones musicales del panorama cofrade actual en la Semana Santa de Sevilla. Los cofrades capitalinos ya conocen en primera persona a la Banda del Rosario, puesto que viene demostrando su buen hacer tras el crucificado de la Sed durante los dos últimos Miércoles Santos, en los que ha demostrado por qué la Cofradía de Nervión acertó de pleno confiando en los sones de la formación de la Tacita de Plata. Por su parte, Pasión de Linares lleva años brindando una calidad musical exquisita y acompañando a grandes pasos de la Semana Santa andaluza con sobresaliente. Ambas son formaciones más que contrastadas para ofrecer un gran nivel musical.

En lo personal, me quedé gratamente sorprendido por la calurosa acogida que el cofrade sevillano brindó a la Banda del Rosario de Cádiz en su estreno en la Semana Santa de Sevilla acompañando a la Hermandad de la Sed. Sinceramente, y ya lo comenté en un anterior artículo, dudaba que esto sucediera así, pero reconozco que me alegró haberme equivocado. Sin embargo, y como en aquellos dibujos animados de Asterix y Obelix, hay una pequeña aldea metafórica en la ciudad de la Giralda que resiste a la evidencia de que la presencia de la formación musical gaditana, al igual sucede con la de Pasión de Linares, está más que justificada.

Se trata de una pequeña aldea virtual de irreductibles rancios sevillanos incapaces de ver más allá de sus narices, y de reconocer, en consecuencia, que hay vida allende la capital andaluza en lo que a Semana Santa se refiere. Entre los vecinos de esta aldea metafórica se encuentran cofrades de todo tipo: de bar, de twitter -que es una versión actualizada del anterior-, engominados, músicos desde sus altares, periodistas… Las técnicas para tratar de hacer ver al resto que lo blanco es negro son de los más variopintas, utilizando argumentos del peso de «cualquier banda sevillana es mejor que Rosario», «son modas», «hay que defender lo nuestro, no puede ser que haya bandas sevillanas sin contrato ese día en la capital…», «el repertorio no pega con la Cofradía», «lo importante no es llegar sino mantenerse en el tiempo». Pero hay algo que me llama más aún que los mencionados argumentos -por llamarlos de alguna manera-, que por cierto no hablan muy bien de quien los emite, y que refleja ese chovinismo del rancio sevillano a resistirse a reconocer los méritos de algo que no lleve denominación de origen local.

Si bien estoy seguro de que este grupo hispalense es muy minoritario con respecto a la totalidad de cofrades sevillanos, he de reconocer que este porcentaje varía ostensiblemente si dirigimos la mirada hacia los medios informativos capitalinos. Cuesta encontrar un elogio hacia la brillantez de ambas formaciones foráneas entre tanta cabriola verbal en los distintos portales de referencia de Sevilla. He podido observar una forma de redactar las noticias en general sobre la Banda del Rosario y la Agrupación de la Pasión, que parece querer hacer ver una intención de apropiarse de la denominación de origen de ambas bandas por parte los propios medios de comunicación. Y es que leyendo según qué cosas, parece que entre los fines fundamentales tanto de la banda de la Tacita de Plata como de la formación linarense deba encontrarse tocar en Sevilla capital, y que esto ha sido posible gracias a los grandes modelos de bandas de la capital en los que se han fijado para poder alcanzar este objetivo, cuando el principal referente de Rosario, por ejemplo, siempre ha sido la Presentación al Pueblo de Dos Hermanas, y a su vez el estilo de la corneta y el tambor proviene de Málaga a través de la Banda de los Bomberos. Medias verdades -o medias mentiras, mejor dicho- que pretenden, a través de volteretas dialécticas y argumentales, hacer comulgar al lector con ruedas de molino vaya usted a saber merced a qué intereses. Les reto a que busquen reconocimiento de méritos hacia ambas bandas entre los medios más conocidos. Solo van a encontrar argumentos peregrinos para tratar de minusvalorar veladamente a la Banda del Rosario y a Pasión de Linares.

No, ni Rosario ni Pasión han derribado la puerta simbólica que esta aldea -con el beneplácito de muchos cofrades de la ciudad- tenía situada en las fronteras de la vieja Hispalis, por seguir los cánones musicales de la ciudad de Sevilla, o por un exceso de celo por tocar en la capital. Rosario de Cádiz ha llegado para quedarse en la capital sevillana porque destila una calidad musical a un primer nivel desde hace muchos años, derrochando sacrificio y entrega con sabor gaditano -aunque a muchos les moleste- que, a la vista está, demuestra que hay vida más allá de la capital hispalense. Pasión de Linares, por su parte, desembarca por fin en la ciudad de la Torre del Oro tras venir demostrando una calidad musical altísima, pudiendo interpretar piezas verdaderamente complejas, habiendo instaurado un estilo único en el género de la agrupación musical que lleva su denominación de origen.

Son muchas las formaciones musicales no sevillanas las que están más que capacitadas para poder sonar en la Semana Santa de la ciudad, y cuya no presencia se debe a otros menesteres que no vienen al caso, pero que bien podrían sustituir a alguna que otra formación con el nombre de Sevilla bordado en su banderín, que viene mostrando signos de involución durante los últimos años, y que permanece en según qué Hermandades por, entre otras cosas, el revuelo que monta la prensa morada sevillana cada vez que una Cofradía pone sus miras en una banda que no lleva denominación de origen sevillana, amenazando la presencia de otras formaciones locales tras los pasos en la Semana Santa. Para todas ellas, así como para el propio cofrade hispalense, la consolidación de Rosario de Cádiz en la capital y la llegada de Pasión de Linares es un signo de esperanza, aunque conviene recordar, una vez más, que las bandas no viven por y para llegar a tocar en la capital, y que, a pesar de ser un gran aliciente pasar por La Campana, hay mucha vida más allá de ello.

Estos cofrades rancios de los que vengo hablando vivieron su momento de gloria en el conflicto entre la corporación de la calle Dos de Mayo y la Banda de Cornetas y Tambores de las Tres Caídas de Granada, con asuntos turbios de por medio que imposibilitaron, con la colaboración del altavoz mediático que los medios de comunicación cofrades aportó a la situación, que se llegara a un acuerdo. Es más que obvio que ni Hermandad ni banda hicieron las cosas bien, así como que el hecho de pagar por tocar es un absoluto sinsentido. Pero no es menos cierto que, visto desde la perspetiva musical exclusivamente, la formación nazarí posee un nivel que la convierte en una gran banda de cornetas que bien podría haber sonado tras las Aguas el pasado Lunes Santo. Lo que sucede es que la banda granadina entró en el panorama cofrade sevillano como un elefante en una cacharrería, en la que, además, había afiladas plumas esperando, dispuestas a clavar su tinta en todo aquello que no lleve bordado en su banderín el nombre de la capital andaluza. En consecuencia, la banda granadina fue carne de cañón y, en gran medida por la asfixiante presión mediática, así como por todo lo turbio que parecía rodear aquel asunto, finalmente no se certificó el acuerdo.

No duden que esta aldea de irreductibles ranciosevillanos proseguirá, de forma más o menos descarada, su persecución hacia la Banda del Rosario de Cádiz o la de Pasión de Linares, así como a cualquier otra formación forastera que ose amenazar el monopolio de las bandas capitalinas en la ciudad de la Torre del Oro. La tinta morada acecha a cualquier paso en falso que pueda suceder, pero me da en la nariz de que, en este caso, han pinchado en hueso. No solo por la infranqueable calidad de las dos bandas que arribarán al Lunes Santo sevillano, ni por su excepcional comportamiento allá donde brinda su música, sino porque, merced a lo anterior, el cofrade sevillano de a pie, ese que ve más allá de la punta de su nariz y no se deja intoxicar por según qué medios de comunicación, respalda férreamente la presencia de Pasión y Rosario en su Semana Santa, tal y como se ha podido refrendar en alguna encuesta realizada a través de los medios hispalenses. En este mismo sentido, bajo mi punto de vista es un soplo de aire fresco leer artículos como el de Miguel Ángel Vázquez para El Foro Cofrade. Muchos sevillanos, gracias a esto de internet, han descubierto las maravillas que encierra la Semana Santa de otros lugares, cosa que se puede extrapolar a otros ámbitos colindantes como el de las formaciones musicales. Ello conlleva que el cofrade sevillano normal es consciente de que existen muchas bandas de primerísimo nivel que gustaría de escuchar tras un paso en su ciudad. No es una debilidad ni un defecto, ni ello conlleva dejar de valorar lo propio, sino una virtud. Abrir las puertas de Sevilla, tal y como ha hecho la banda gaditana a base de calidad y sacrificio, y ha seguido haciendo la formación jienense, es algo que enriquece la Semana Santa de Sevilla, por más que pese a los irreductibles ranciosevillanos, que antes o después habrán de rendirse a la evidencia. O no, quién sabe…

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